Convocatoria 3: argumento

ACTUALIZACIÓN: la ganadora de esta convocatoria es María Dyada. ¡Felicidades!

(Esperen los comentarios de esta ronda de ejercicios para conocer algunos detalles interesantes de la misma.)


Instrucciones para realizar el ejercicio: imagina que, en un futuro cercano, la humanidad pierde una guerra contra una especie diminuta (hormigas, mariposas, ratones). Esas criaturas diminutas y aparentemente débiles son los nuevos amos. ¿Cómo sería la vida de los humanos vencidos en esas circunstancias, y qué expectativas tendrían para el futuro? Imagina cómo sería un año entero de tu propia existencia a partir de la derrota humana y escribe el resumen pormenorizado de ese año en un texto de hasta 400 palabras de extensión, que pueda funcionar como un argumento para una novela por escribir. Deja tu texto en la sección de comentarios de esta misma convocatoria, en la parte inferior de la página. (Si no ves la sección de comentarios, haz clic en el título de la convocatoria.)

Consejos: lo que este ejercicio pide es el argumento de una historia mayor, es decir, la relación de ciertos hechos esenciales que luego se podrán expandir y desarrollar con mayor amplitud. Es importante, sin embargo, que el argumento cubra todos los hechos esenciales de la historia que se quiere contar, incluyendo el final. También debes tomar en cuenta que, pese a que la premisa inicial de la historia es (obviamente) fantástica, el argumento debe mantener su propia coherencia y lógica interna.

Tienes hasta las 11:50 (hora del centro de México) de la mañana del día 16 de agosto de 2019 para entregar tu ejercicio. El jurado del Taller Fugaz comentará al menos cinco de los textos entregados y seleccionará un ganador durante las 24 horas siguientes a ese momento.

Los ganadores recibirán los libros La tienda de los sueños. Un siglo de cuento fantástico mexicano (Ediciones SM) y Manos de lumbre (Páginas de Espuma) en formato digital.

40 comentarios en “Convocatoria 3: argumento”

  1. Avancé hasta la sala. Pensé que era el viento, pero ninguna corriente de aire entraba a la cabaña. Me detuve a escuchar, a acechar. Los sonidos venían, minúsculos, del suelo, de la pequeña canaleta para la lluvia en el piso, al lado del pasillo, y me hacían pensar en aquellos dulces cuyas envolturas parecían diseñadas para retrasar la entrada de la golosina a la boca. Era eso, el crujir del celofán de la envoltura pero mínimo, en el suelo. Y ahí estaba, inmóvil, moviendo las antenas, esperando. Salió de su escondite y se detuvo en seco, a la expectativa de mis movimientos. Instintivamente levanté el pie izquierdo y aplasté el cuerpo de la cucaracha. La mierda, líquidos, toda la podredumbre que estuviera en su interior terminó por erizarme la piel. Es necesario avisar al resto de la comunidad que ya están aquí, aunque ahora tengo que limpiar el lugar y me da miedo hacerlo. No quiero contagiarme. Tengo que avisar que la lluvia lo ha complicado todo. A la colonia que hemos formado en Yellowstone, en los géiseres que evitan la llegada y supervivencia de estos insectos, la lluvia ha perjudicado las construcciones y sistemas de defensa y los cultivos están anegados. Islandia ha tenido mejor suerte. Tal vez con esta cucaracha venían más. Nos sentimos solo de noche, al dormir en las pozas y el agua caliente (algunos ya han comenzado a sumergirse por más de cuarenta y ocho horas para aclimatar el cuerpo y escapar en caso de una nueva invasión). La cosa es de día, cuando hemos vamos a cazar y recolectar alimentos. Ignoramos si los insectos están lejos o cerca, si escarabajos, hormigas o avispas son aliadas suyas o nuestras. No nos han atacado y eso nos ha parecido extraño. Tampoco parece importarles el conflicto: cuando alguno nos hemos encontrado involuntariamente, nos miran un momento y siguen. Son neutrales aunque la preocupación no cesa. Las lluvias han podrido las pieles que pensábamos nos abrigarían durante las excursiones en el invierno y eso podría complicarlo todo. Tan solo esperamos que quienes hayan alcanzado las regiones nevadas estén bien. Y que logremos adaptarnos al agua caliente, a la tibia y a la de lluvia.

  2. Caminar lento.

    “Tras el microinvierno nuclear hemos sobrevivido pocos. Por un error humano, millones de colonias de tardígrados despertaron de su criptobiosis y se multiplicaron a niveles de plaga, acabando con otras especies microscópicas y disminuyendo nuestras reservas alimenticias a casi cero.”

    I: El revés fue tan rápido que nadie puede creerlo. Ayer nos considerábamos afortunados —ahora morimos de hambre.
    II: Me consumen la ira y el resentimiento. Me uno a la cacería de quienes consideramos culpables. En nuestra ceguera atropellamos a inocentes, a quienes devoramos por hambre.
    III: La frustración y la melancolía me invaden. Estamos estancados entre bunkers. El calendario me recuerda a mis muertos y me odio por mi pasividad del pasado. Equivocado, dirijo mi rabia contra los más ajenos: objetos, animales, compañeros.
    IV: Desearía revertir el tiempo y volver al estado previo. Entre incursiones de rapiña, devorar a los que mueren y encontrar alivio en una droga, vivo en la ficción de que tenemos cierto control; de que no estamos tan mal, de que podemos volver atrás.
    V: Paso el tiempo pensando en soluciones a lo irreversible, negociando con dioses en los que nunca creí, o drogado imaginando que el pasado será el futuro.
    VI: He dejado de perder el tiempo en fantasear realidades paralelas. Estoy vacío. Parece que nunca dejaremos de perder algo. No encuentro incentivos para vivir. Me aíslo en un refugio lejano y me abandono a la depresión.
    VII: Una viajera inesperada toca la puerta y le doy asilo. Trata de animarme, me informa que algunos se han unido y combaten la plaga. Mi cerebro no quiere saber nada. La echo fuera.
    VIII: Salgo, dispuesto a morir. Estoy exhausto, mis sentimientos se han aletargado. La visión de una niña sobreviviendo sola me sacude: el pasado está sepultado, debo ser fuerte y sobrevivir.
    IX: Decido ayudar. Recojo a la niña y la llevo a un bunker. Ahí conozco a Aran y gracias a ello empiezo a experimentar de nuevo alegría y placer.
    X: Aran ha desarrollado una alergia a la sustancia que utiliza para combatir a los tardígrados. A pesar del peligro y de casi morir, se mantiene de pie y me contagia su ánimo.
    XI: Finalmente logramos el equilibrio en uno de los sectores y enseguida compartimos conocimientos con otros refugios. Aunque algunos nos retrasan por codicia, avanzamos.
    XII: Queda mucho por reconstruir, pero es genial hacerlo acompañado.

  3. Es difícil saber cómo pasó: no nos dimos cuenta cuando los gatos dejaron de perseguirlas y sí a escapar de ellas buscando un lugar seguro cuando aparecían… y lo único que hicimos fue reírnos.
    Ahora sabemos que su antigua estrategia de la peste negra no fue tan exitosa como la mutación a la que fueron sometidas en laboratorios, y más al liderazgo de los Rey Ratas que fungen como un cerebro colectivo.
    Quisimos ser dioses y darles órganos humanos para nuestro provecho… tontos fuimos.
    Y así, la civilización cayó en menos de seis meses. Algunos organizaron resistencias, innovando los venenos que ya teníamos o los pegamentos anti plagas. Pero su índice de reproducción y su nueva inteligencia nos superaron, muchos huyeron a lugares más cálidos o fríos manteniendo los focos de rebelión. Otros decidimos quedarnos en lo que ahora es nuestro hogar y en algún momento fue el suyo: las alcantarillas.
    Tuvimos que adaptarnos. Tuve que sacar partido de mi experiencia como enfermera y sobreponerme para ser la responsable de la célula rebelde. Me encargaba de curar, prevenir y en su caso, dar mejor muerte a los compañeros.
    Es por ello que los acompañaba a esas expediciones a viejos hospitales y farmacias —lugares poco vigilados por la pensante plaga— en busca de más medicamentos. Fue exactamente hace seis meses. Íbamos Alejandra, Ramiro y yo; Alejandra era bióloga que intentaba encontrar una forma de romper esa inteligencia colectiva y necesitaba neurotransmisores para sus pruebas. Ramiro era el líder de los exploradores quien siempre me escoltaba para la búsqueda. Esta vez era sencillo. Un lugar que ya conocíamos: una fábrica que no había sido invadida y que seguía funcionando en modo automático.
    Llegar y tomar las drogas fue sencillo pero nunca sospechamos la emboscada: al llegar al desagüe que nos llevaría a nuestra nueva casa encontramos a dos rey ratas con un escuadrón de asalto. Al chillido de uno se nos vino encima una ola que nos cubrió por completo… Fue lo último que recuerdo antes de despertar en una jaula en lo que al parecer es un laboratorio. Ahora confirmo que las ratas han evolucionado; día con día he vivido sus extraños experimentos, han metido cosas dentro de mí como nosotros lo hacíamos con ellas, sé que aún les soy de utilidad puesto que no me han matado como hicieron con Alejandra. Sé que aún les sirvo.

  4. Todo el declive comenzó cuando el humano y su forma de vida, causaron la extinción las Abejas; La devastación ecológica fue inmediata, evidente, catastrófica…
    Los artrópodos al vivir las consecuencias de sus cambios radicales en el ecosistema, tomaron cartas en el asunto y declararon la guerra.
    El 80% de todas las especies animales conocidas son artrópodos, así que no fue para nada difícil ganarle a la humanidad.
    Para quitarles todo solo bastaron 2 años, al final fueron invadidos, sometidos, conquistados, y como era una especie de clase baja, debido sus crímenes, eran vendidos a otras razas de mamíferos o reptiles que también habían tomado conciencia. El planeta se había vuelto suelo de todos, menos de los humanos.
    No existía ninguna gran población humana, ya no había ciudades o siquiera sociedades legales, sólo campos de concentración de D.O.A.R (dominio artrópodo)
    La humanidad se había vuelto un producto barato. Había Tiendas de venta y exterminio especializadas, agencias de ubicación arácnida, y establos dirigidos por escarabajos donde puedes comprar humanos sin cualidades para esclavizarlos o como ganado. Nadie tiene problema alguno en vender carne de humano empaquetada, brazos, piernas, ojos, lenguas, productos procesados con sangre y adrenalina que sirven como energizantes, también se hacen Comestibles chatarra a base de hueso, piel u órganos.
    Pero el 50 % de la población humana era llevada a trabajar en el sistema más grande de almacenamiento y drenaje de sangre, uno de los negocios más redituables, de los cuales, piojos y mosquitos eran los mayores compradores.
    Llamaban a ese sector el panal, en honor a la especie que causo el despertar de la nueva sociedad artrópoda.
    30,000 sujetos Conectados a sondas y bombas hidroeléctricas, las cuales succionan, y almacenan la sangre fresca en la gran cisterna.
    El proceso de vaciado tarda lapsos de 3 horas continuas en cada sector, una vez es vaciado el cuerpo, venden el cadáver a la institución que mejor pague.
    Después de años, La rebelión Humana se decidió, miembros del ejército humano, científicos, y médicos, idearon un plan para poder resurgir de la devastación, hartos de la invasión y el sometimiento del cual habían sido víctimas, generaron un tipo de BIOSIDA para eliminar a todos los artrópodos del planeta no importándoles las consecuencias.
    ASI A LAS 10 PM DEL MARTES 13 DE JULIO, EL PLANETA TIERRA MURIO, QUEDANDO INABITABLE, LA RAZA HUMANA LO HIZO DE NUEVO, Y DERTUYO TODO, HASTA A ELLOS MISMOS.

  5. Las nuevas lepidópteras.

    Nunca creí que un insecto tan pequeño pudiera llegar a ser tan hostil. Nadie pudo imaginar que íbamos a estar a merced de las mariposas. Hoy son 12 meses de la gran derrota, después de 10 años de lucha. Desde entonces cientos, miles, millones de mariposas transformaron por completo a la humanidad. Somos obligados a trabajar de sol a sol. Siempre estamos desnudos.

    Transformamos (obligadamente) edificios, monumentos históricos, casas, plazas, centros comerciales (toda edificación humana), en selvas, bosques, campos, pequeños huertos, viveros. Sembrar y limpiar es nuestro trabajo. Recibimos pequeñas descargas eléctricas (liberadas por sus patas a nuestros sexos), si estamos descansando. Trabajamos en un silencio obligado. Vivimos en pequeños cobertizos, cuevas, o en ninguna parte. Comemos y bebemos agua por las noches porque de día está prohibido para los humanos. Nadie puede tener sexo, y si una pareja heterosexual es sorprendida en el acto es obligada a suicidarse en un acantilado o bajo las profundidades del mar. Quieren que desaparezca nuestra especie, pero antes nos sacarán el mayor provecho posible.

    Cientos de niños, mujeres y adultos mayores han muerto por deshidratación, quemaduras y cansancio. Hemos sido obligados a desangrar y desecar sus cuerpos, luego utilizarlos para regar y abonar campos inmensos de amapolas, girasoles y lavandas.

    Nuestro afán por la modificación genética de insectos fue demasiado lejos. El proyecto KMCrisCas96-2024 resultó fatal. Todo comenzó hace 15 años en el laboratorio de biología evolutiva y edición genética en la Universidad de C*; el Doctor P* envío un paquete con información que debimos ignorar. En aquel entonces no había regulación respecto a la edición de genes, menos de un organismo tan “primitivo e inferior” como las mariposas. Por eso nos mostramos fascinados con la idea de transferir genes humanos (y de algunos moluscos, aves y otros vertebrados) en pequeñas regiones del ADN de algunas especies de mariposas. Los primeros resultados fueron fascinantes. Logramos que una mariposa desarrollara sistemas neuronales superiores que semejaban a un nuevo par de alas. Mantuvimos bajo secreto el proyecto el primer año, sin saber que desde ese momento la catástrofe comenzaba.

  6. Los turnos de vigilancia duran 18 horas. Cada vez somos menos los que buscamos la rebelión y más los que prefieren construir bolas de estiércol para sobrevivir. Vigilamos nuestras propias cloacas. Esos laberintos hediondos de miseria en los que nos escondemos de la Orden de las Blattodeas. No podemos permitir que el fuego se apague. El humo nos mantiene a salvo. Su espesura evita que nuestro olor se expanda a la superficie. Ya hemos olvidado cómo nos veíamos siendo seres humanos. Apenas recordamos cuando caminábamos por las veredas de cemento, ignorantes del infierno que se gestaba a nuestros pies. Aplastábamos cucarachas como si de hojas secas de tratara. Contratábamos fumigadores sin pensar en la revancha. Y aún así continuamos alimentando de desechos y mugre nuestros hogares.
    El día que todo el planeta celebraba el inicio del año 2020, las cucarachas reventaron todas las cañerías. Salieron disparadas hacia el cielo, como fuegos artificales cargados de chispas de color negro. La borrachera del año nuevo nos nubló la vista dejándonos ciegos. Las primeras víctimas quedaron como cuencos vacíos. Solo huesos. Los cadáveres se iban apilando formando grotescas montañas. La Noche de los Alaridos sigue intacta en mis oídos. Mujeres, niños, ancianos corriendo despavoridos, sin rumbo. Mutilados, sin ojos, sin dedos. Horadados. Los perros, los gatos y cuando animal existió sobre la Tierra se extinguieron en tan solo seis meses. Fueron convertidos en presas. Solo las plantas quedaron en pie.
    Desde entonces, los escuadrones de cucarachas acechan cada paso. Amenazan al rebelde formándose en círculo a su al rededor. Emiten un chillido ensordecedor y agitan sus antenas frenéticamente. El pánico ha dejado de ser un sentimiento. Se ha convertido en un veneno sin antídoto. La esclavitud la llevamos en la sangre; de alguna u otra manera la heredamos de nuestros antepasados.
    Huir no fue fácil. Perdí a mi familia en el intento de mantenerlos con vida y con dignidad. El sometimiento fue el primer recurso de la sobrevivencia. Pero me negué desde el principio de este holocausto. Junto a otros fugitivos ocupamos las alcantarillas más recónditas del inframundo. Pasamos noches interminables de oscura ansiedad. Orinamos y defecamos nuestro terror en los mismos rincones en los que nos abrazamos y juramos libertad. Hemos desarrollado un sistema de defensa y de protección. Ya hemos identificado el punto débil de las Blattodeas y forjamos la hora cero de nuestro ataque con minuciosa perfección.

    1. Muy bien, Aquí este planteamiento para escribir una novela, nos habla de la resistencia. Hay atisbos para desarrollar: La Noche de los Alaridos, por ejemplo, lo que cada no hizo esa noche en particular, el averiguar qué es lo que pasaba en los primeros momentos. También nos relata una rebelión, una resistencia con todo los problemas que debe afrontar, desde los que desean sólo colaborar con el enemigo hasta las pocas fuerzas reales que tienen contra el enemigo. Un tratamiento de novela debe tener más de una idea para que sirva en el desarrollo de un texto más largo. aquí nos ofrece problemas de la rebelión y puede bordarse sobre ello, es necesario, claro, desarrollar los personajes que nos guíen a través de el escenario apocalíptico planeado. Desarrollar sus personalidades y su lógica con la que actuarán en el relato. ¿Cómo son los colaboracionistas? ¿qué piensa un rebelde desengañado, uno nuevo? ¿qué sucede ahí afuera realmente? El planteamiento de una novela son semillas de ideas.

  7. Una científico descubre que los virus son en realidad seres pensantes, determinados a conquistar a la humanidad, y que se preparan para dar un golpe mortal con una cepa volátil del VIH, capaz de transmitirse por estornudos.
    Buscando maneras de detenerlos, entabla comunicación con óvulos y espermas, la forma original de los mamíferos, que nos idearon como mechas, milenios atrás, para librar la batalla contra los virus.

    Se libra una batalla de kaijus entre la científico, y el paciente Zero, que destrozan a su paso poblaciones enteras de virus en charcos y espermas en en kleanex.

    Finalmente la científico aísla al paciente, y salva al mundo.

    Mientras corren los créditos, se escucha un estornudo.

  8. Sonará trillado, pero nadie lo vio venir. Se dice que los gobiernos sabían del peligro, que pensaron que podrían controlar cualquier situación. Algunos científicos los estudiaban y habían encontrado en ellos la capacidad de desarrollar un lenguaje, de organizarse. Ahora estamos esclavizados por seres que considerábamos insignificantes. Primero, se expandieron por toda la tierra. En cada rincón nos fueron acechando, su tamaño diminuto les ayudó a pasar inadvertidos para todos; se multiplicaron exponencialmente. Luego, un día, empezaron a tomar cuerpos de personas. Las controlaron al entrar a su cerebro por el aire, por el agua, por el polvo. Curiosamente solo controlaban movimientos. Los humanos podíamos comunicarnos, pensar, amar, pero no podíamos controlar lo que hacíamos. Los humanos nos convertimos en “colaboradores” para sus planes: construir su enorme hogar por toda la Tierra, volver a que este planeta solo fuera tierra y agua. Podíamos sentir que ellos se comunicaban por medio de vibraciones, pero no entendíamos nada. Muchos, desesperados, se suicidaron, pero aún controlaron el cuerpo, ahora cadáver, putrefacto incluso. Llevamos años en este ir y venir, nos alimentan o permiten que nos alimentemos, pero no reproducirnos. Nos dan algunas horas al día para volver a nuestras rutinas, pero no podemos planear nada, siempre están vigilantes. ¿Qué me permite hablar ahora abiertamente? El simple hecho de que descubrí que una descarga de electroshocks los duerme por algunas horas. Por eso, soy el encargado de detonar las armas nucleares de todo el planeta.
    La única manera de librarnos de ellos es exterminando nuestra propia especie. Malditos tardígrados, pronto dejarán de ser amos. Si la raza humana vuelve a florecer, a evolucionar, sépanlo. En cuanto puedan, elimínenlos. Solo giraré la última llave. 3…, 2…, 1….

  9. Nos sentíamos los dueños del mundo, burlandonos cuando se hablaba del cambio climático, sin embargo los niveles de calor empezaron a aumentar, llevando a millones de personas a la muerte. Algunos morían por golpe de calor, otros no soportaban, y la desesperación los empujaba a terminar con su vida. Todo empeoró cuando empezó aquella locura, no sé decir que es, pero se que es una clase de hongo que pareciera tener vida, algo que evoluciono. Es una sustancia, manchas oscuras que se esparcen por el suelo, asiéndose de todo lo que puedan, solamente los árboles y su sombra se salvan; es algo que jamás imaginamos. Los científicos aún no saben definir que clase de organismo es este, resistente al calor y a la luz del sol. Es por eso que tenemos que buscar oscuridad hemos aprendido a sobrevivir en cuevas. Cuando empezó el caos, no tenía ni idea que hacer para salir de la ciudad, y a medida que aquello avanzaba los medios de comunicación esporádicamente daban instrucción, consejos que después resultaron un tanto útiles para quien realmente escuchaba. Al pasar los días descubrimos que vestir color oscuro nos servía de camuflaje por un espacio de tiempo limitado. La rapiña y el crimen se desataron, la guerra por la sobrevivencia no se hizo esperar, llevándonos a realizar actos inimaginables. Los víveres empezaron a escasear, el gobierno se desplomó, las ciudades desoladas y las carreteras lucen cuál panteones saqueados, es horroroso caminar sobre cadáveres, osamentas aparentemente carbonizadas. Éramos mi hermano y yo solamente, en la trayectoria de estos meses, doce para ser exactos, hemos ido conociendo a otras personas, nos ayudamos mutuamente, bajamos de las cuevas a los poblados cercanos, recopilando lo posible para seguir sobreviviendo. Lo último que escuchamos por medio de el walkie fue un mensaje optimista, “Resistan, estamos probando maneras de erradicar las ‘sombras asesinas’ confiamos en que estamos cerca de la solución”, eso fue hace tres semanas, no hemos vuelto a escuchar ni un sonido sobre el walkie, y las sombras siguen moviéndose a plena luz solar. Nosotros mientras tanto resistiremos con toda nuestra fuerza y hasta el último aliento.

  10. “Paz”
    Durante la tercera guerra mundial, la famosa “Guerra electrónica” fue muy llamativa, la estudian y la seguirán estudiando por décadas.
    El mundo estaba cansado de tanta hambre, violencia, depresión, crisis económicas.
    Se hizo un revuelo por todas las redes sociales existentes, los niños, expertos en computación lograron hackear todos los sistemas de seguridad que protegían a los presidentes, los jóvenes con su facilidad de conseguir armas, lograron aeesinar a grandes ratas políticas, Presidentes, Reyes, Cenadores.
    Los adultos traían comidas y víveres necesarios para que los jóvenes y niños cumplieran con sus cometidos.
    Fueron años largos y de unión para la humanidad, pero hubo períodos extraños, donde la comida se agotaba, la gente se deprimía aún mas, el mundo se volvio oscuro a falta de luces en el exterior…
    No sabemos en que momento las mariposas comenzaron a crecer, se unieron tantas que había algunas con tamaños de ciudades enteras.
    Nos brindaban luz y calor.
    A medida que avanzaron los años, las mariposas se tornaron color azul, como el cielo que conociamos antes.
    Cada dia, bajaban poco a poco y se volvían polvo traslúcido.
    Nos cubría y nos calmaba, quitaba toda esa tristeza ya existente en nosotros.
    Nos mostró nuevas maneras de ver la vida, el cielo, nuestro mundo..
    En este año 2100, ya no las conocemos como mariposas, las hemos bautizado como “La madre paz”.
    La que baja cada mañana y sube como un suspiro que es el motor de la nueva humanidad.

    1. Los trabajos de ficción pueden darnos atisbo de un mundo diferente al nuestro, pueden tratar de hacer coherente un escenario extraño, para ello es necesario elaborar no sólo el mundo planeado sino la forma en que se dará esa información al lector. Uno de los grandes problema es cuando esa información es sólo un resumen, es necesario hacerla sentir, que suene real. A veces el medio es un personaje que va enterándose, a alguien que le dicen esas cosas, o descubrirlo al mismo tiempo que el lector, dosificando la información para que sea el lector quien junte las piezas de ese mundo. La invasión, en este caso, resulta ser algo positivo, después del caos y la desesperanza. Hay que hacer sentir ese cambio, involucrar al lector. Por ello son necesarios personajes y acciones que doten de un componente empático con el lector esas líneas. Muchos planes de novela nos indican que qué pasara pero hay que utilizar un vehículo para que sentamos como lector esas sensaciones.

  11. La invasión
    Un ruido sorpresivo en mi ventana me despertó de un sueño, si no profundo, al menos reparador. Abrí las cortinas y vi cientos ¡no! miles de mariposas de colores tan variados, como estrellas hay en el firmamento. Me quedé boquiabierta, nunca había visto un espectáculo igual, simplemente era maravilloso. Pensé en las mariposas amarillas que vuelan en el aire, junto a Gabriel García Márquez, escritor colombiano que nunca imaginó – a pesar de su gran ingenio – una invasión de mariposas.
    Observé detenidamente a estos minúsculos insectos y pude notar que tenían entre sus alas un polvo de color, de un color… ¡amarillo! Caramba. Muy ensimismada estaba con el evento, cuando mi madre gritó desde la cocina anunciando que estos hermosos insectos habían devorado nuestro desayuno, sin nuestro consentimiento, he de aclarar; pero que además, se habían instalado en la sala adueñándose del control remoto para ver la película “El efecto mariposa”. Chale.
    Aun con el pijama puesto, atravesé la sala, con toda la amabilidad del mundo, eso sí, procurando no pisar a ningún bichito volador: un disculpe, por acá, otro perdón por allá y conseguí llegar a la entrada. Abrí rápidamente la puerta y enseguida caí de espaldas con toneladas de mariposas encima de mí. Como pude me incorporé y salí corriendo en busca de ayuda.
    Mis vecinos me llamaron desde su cochera, pues se habían atrincherado de los insectos hacía varias horas con barricadas alrededor del sitio y alejaban a las mariposas con reggaetón a todo volumen e imágenes dantescas del perreo en toda forma. Una vez dentro, mis vecinos y yo planeamos sublevarnos ante la invasión lepidóptera y rescatar nuestros hogares de estos huéspedes incomodos.
    Mi mamá no tardó en alcanzarme, pues con el tiempo, los insectos la esclavizaron en la cocina, exigiéndole suculentas ensaladas de lechuga, después que las orugas devoraron el amplio jardín de la casa.
    Al paso de los meses, la invasión de las mariposas afectó nuestras actividades, nuestras costumbres y sobre todo nuestra paz mental. Pues ahora era imposible percibir un avión o helicóptero, sin entrar en pánico.
    Una tarde decidí rescatar mi morada y entré por la ventana a mi habitación. Lo que descubrí me impactó. Las paredes de mi recamará tenían el color del sol, pero cuando los insectos cerraban sus alas, lograban un efecto de arcoíris. Luego del asombro, alcance a escuchar la conversación que sostenían algunos insectos, señalaban: “es triste haber llegado a estos extremos, pero los hombres con sus acciones destructivas, nos obligaron a sojuzgarlos para lograr sobrevivir a su depredación. A su maldad destructiva”. En ese momento me cubrí de vergüenza, un velo cayó de mis ojos y sentí un amor infinito por estos pequeños seres, que no buscaban más que sobrevivir a la rapiña humana. Me alejé del lugar deseando con toda el alma que algún día el hombre pudiese convivir en armonía con todas las especias vivas de la tierra y aprendiera a respetar el derecho que todos tenemos de existir.

    1. La forma de planear una novela es distinta, por supuesto, a la creación de un cuento.
      Alguien decía que el efecto de un cuento se logra, si fuera una pelea de box, por Knockout y la novela se decide siempre por puntos.
      En otras palabras, que hay más elementos a considerar que solamente un golpe devastador (por muy divertido que sea de observar).
      La novela, dado su extensión, debe buscar una miríada de sensaciones. En este resumen, el personaje tiene una opinión diferente de las mariposas según pasan los días, de admiración, a odio, a comprensión. Es decir es interesante porque lo que significa la invasión puede ser percibido diferente conforme pasen los días.

  12. VORAZ.
    Estoy encerrado en mi cuarto, he tapado cada hueco, ya no se pueden filtrar esas malditas. Se ha vuelto imposible salir, las calles se han quedado desoladas, vacías, pareciera que están extrañando los escándalos y multitudes. Puedo ver cuerpos tirados en el piso, hinchados, deformes y sin vida.
    Ahora el único ruido que se escucha son esos zumbidos, tan atroces que hacen que mi piel se ponga chinita, se ha vuelta una especie de paranoia, las escucho en mi cabeza como sí mi cerebro fuera un panal lleno de ellas.
    Todo comenzó un lunes de hace un año, en las noticias se escucho que una viejita de setenta años había sido atacada por abejas y había muerto, a las nueve horas de ese suceso la cifra había aumentado a doscientas muertes. En ese momento supimos que algo no marchaba bien, los decesos seguían aumentando día a día; la gente comenzaba a encerrarse y tapar cualquier hueco donde pudieran entrar.
    Yo comencé mi guerra contra ellas cuando a dos días de que comenzaran los ataques, salí como de costumbre para dejar a mi hija al colegio, teníamos un poco de miedo, pero no queríamos cambiar nuestra forma de vida; esperábamos que fuera un desastre pasajero.
    Llegando al colegio salimos del auto, pude escuchar un par de abejas que nos rodeaban, intenté mantener la calma y caminamos más rápido, escuché más zumbidos, se acercaban rápidamente; al mirar hacia atrás vi que ya teníamos un enjambre encima de nosotros, cargué a mi hija y corrí lo más que pude, pero podía sentir sus aguijones penetrar mi piel y percibí el veneno deslizándose por mi torrente sanguíneo. Tuve un momento de lucidez, la tomé y corrí hasta encerrarme dentro de la escuela.
    Ella ya estaba muy mal, estaba ya desfigurada e inflamada, se había convertido en algo irreconocible. La vi morir, sentí como la vida se le iba y yo sin poder hacer nada.
    Ahora cada que me asomo por la ventana puedo verlas todas juntas conspirando en mi contra, esperando un descuido para encajarme su aguijón y convertirme en una víctima más de su gran plan.
    Tan superiores que nos creíamos, tan inmortales y solo basto una especie en peligro de extinción muy encabronada con la humanidad para hacernos ver que hemos provocado nuestra decadencia, por seres tan pequeñitas pero mil veces más unidas que nosotros. La abeja reina es voraz y ahora esta enojada.

  13. 19/01/2020

    Las moscas se apoderan de la humanidad. Primero unas diez de ellas entraron al departamento donde vivo sola, se pararon sobre mi comida, posaron frente al espejo, revolotearon por mi sala. Con el paso de los días aumentaron. Estaban por montones en mi cuarto, en la calle y nadie decía nada. En la televisión seguían las noticias de siempre, pero en las imágenes se veían de fondo las moscas. Y aunque todo era extraño parecía tener un aire natural, como si no pudiera ser de otra manera. Eso me enoja.

    14/03/2020

    Calculo que ya son cientos, miles de moscas en mi casa. Al principio llevaban la vida monótona de toda mosca: zumbar, volar, mover las patas. Pero han cambiado. Se agolpan por montones en el botón del radio hasta encenderlo, sin importar la hora. Se acaban mi comida. Hacen un ruido ensordecedor. He llegado a pensar que zumban al compás de la música. Uso tapones en los oídos, pero cada día duermo menos.

    25/06/2020

    Hoy, al llegar del trabajo, en mi piso había un tapete de moscas muertas. Casi cada dos meses hago lo mismo: barro el montón de insectos caídos y los echo a la basura. Seguro que a los vecinos les pasa lo mismo. Quisiera hablar con alguien, pero no me da la gana. Es la costumbre de estar sola.

    30/07/2020

    Pasó algo. Vi que algunas moscas brillan, con una especie de barniz divino. Una de esas se acercó a mi oído, como si me contara algo. Me imaginé que me decía chismes de mi vecina y me reí. “Mosca, amiga, no te mueras nunca”, pensé. Y entonces oí como emitía un sonido gutural, como el balbuceo de un bebé. Las demás la siguieron. Dejé de sonreír.

    12/12/2020

    Esta mañana me asomé a la ventana cuando oí que algo la golpeaba. Eran moscas, formando letras. “Tonta”, decía. Seguro fue la odiosa de la vecina quien les enseñó. ¿Las moscas aprenden? Tengo que averiguarlo, quiero vengarme.

    14/01/2021

    Estoy exhausta. Me cuesta trabajo pensar y escribo con la poca cordura que me queda. Cientos de moscas formaron mi figura, se pusieron una de mis blusas y se sentaron en mi sillón. Las oí decir palabras. Quieren ser yo, ser tú, ser él. En cuanto a mí, como poco. Ya no puedo masticar la comida. Escupo sobre ella y cuando se ablanda intento tragarla. Justo ahora tengo ganas de volar.

    1. Este texto me gustó, sobre todo porque hay una progresión lenta, uno de los problemas de los materiales largos es darles una textura que haga más interesante su lectura. Aquí la invasión se ha efectuado pero el significado varía con el paso de los meses, desde una indiferencia falsa, hasta una aceptación tan total que el personaje está a punto de convertirse en el invasor.
      Muchas veces, cuando se planea una novela, uno debe tener claros algunos de los puntos más importantes de lo que sucederá, pueden ser hechos (al final se narrara la caída del sistema) pero puede ser también cambios psicológicos de los personajes (al final el personaje desea ser una mosca). Eso ayuda bastante en el momento de escribir, saber dosificar esa información e ir apuntaládola con hechos. Por ejemplo, para remarcar más la escena final (el personaje deseando volar y deshacer comida como las moscas) podría empezar con un desagrado leve ante ellas, que vaya descubriendo sus costumbres y las rechaza totalmente, pero algunos hechos (malestares estomacales que le impiden consumir comidas sólidas) podría darle poco a poco una perspectiva nueva ante ellos. Me gustó la idea de que la invasión al principio no era tan molesta como el desagrado que le provocan los vecinos, lo que imagina que los vecinos traman contra el personaje, eso permite desarrollar muchas escenas ¿qué pasa si los vecinos se asimilan al reino de las moscas más rápido, por ejemplo? En realidad un esbozo para desarrollar una novela debe ser un semillero de conceptos e ideas a desarrollar. El cambio continuo (no sólo aceptar la invasión, si no cómo modifica eso las relaciones entre los invadidos consigo y entre si) nos permite imaginar un desarrolla más amplio.

  14. Ziusudra
    Mientras todos festejaban navidad y año nuevo a nadie le sorprendió el altísimo índice de suicidios, había sido un año difícil debido a la recesión y en esas fechas era algo habitual. Sin embargo, los índices aumentaban exponencialmente y rápidamente se descubriría el culpable. Un parásito, alguna especie de mutación del Dicrocoelium dendriticum, un parásito que de alguna forma al llegar al cerebro se anidaba en la hipófisis y aislaba la endorfina, serotonina, dopamina y oxitocina provocando en la victima una profunda depresión, por alguna inexplicable razón las víctimas se suicidaban en condiciones húmedas, arrojándose al mar de un alto puente, cortándose las venas en la bañera o simplemente sumergiéndose en alguna alberca pública.

    Un par de meses después fue posible controlar la epidemia con estrictos controles del consumo del agua potable, a pesar de ello fue imposible contener la propagación, pues los animales domésticos, los animales salvajes, incluso los insectos eran infectados por los parásitos, estos propagaban el virus a través de su carne al comerlo, de su orina, y sus heces. Las abejas fueron las primeras en desaparecer al suicidarse aguijoneando a quien se cruzara en frente, con ellos desparecieron los cultivos y debido al parasito era peligroso el consumo de carne.

    Medio año después del inicio de la epidemia la humanidad está prácticamente extinta, pequeñas sociedades sobrevivimos en zonas desérticas o en las tundras, pero ahora en un mundo sin ley y sin las comodidades que una sociedad avanzada brindaba. Los países dejaron de existir, y la comunicación entre comunidades era inexistentes.

    De alguna manera los gatos y los perros se adaptaron al parasito, y con ello se convirtieron en la nueva especie dominante. Debido a su olfato distinguían si su alimento se encontraba infectado o no, los humanos de alguna manera nos convertimos en su plato principal.

    La temporada de lluvias aniquilo a los gatos y los perros, la excesiva humedad facilito la propagación del parasito y también acabo con las pocas comunidades restantes. Pero hay esperanza, a unos meses de cumplir un año de la hora cero he escuchado que en la isla Tristán de Acuña queda la última comunidad humana. Llegar al sitio más alejado del mundo sin combustible y sin GPS, será la última prueba de supervivencia, más si añadimos que no sé nadar y me mareo solo con pensarlo.

  15. Nuestros Dioses.
    El nuevo alfabeto
    Las Chamanas desarrollaron un alfabeto, los Dioses no han logrado descifrarlo. Hay inscripciones en las piedras, a los Centinelas nos llegó la orden de buscar una niña, es una niña que no lloró al nacer, que trajo la risa de vuelta a la humanidad y con ello la maldita esperanza. La orden es eliminar a la niña, es hija de una Chamana y un reptante que pese a la manipulación logró ponerse de pie. La niña es inmune.
    Epidemia
    Los síntomas no nos alarmaron, les dimos el nombre de xenofobia, locura y misoginia. Una tarde de marzo una escena se hizo viral, un joven armado discutía, pensamos que consigo mismo, lo vimos tomar un arma, salir a la calle y disparar. Al siguiente día ya no era un vídeo, eran cientos. No sólo eso, había miles de testimonios que mencionaban las voces. La Organización Mundial de la Salud decretó una alerta por esquizofrenia paranoide.
    Los Dioses
    Los primeros discípulos fueron las mentes débiles: xenófobos, misóginos y asesinos. Recibían órdenes de causar destrucción. ¿Cómo podíamos saber que no era una epidemia? Ni siquiera los que divulgaban teorías de la conspiración se imaginaban que el pequeño axolotl, experto en sobrevivir desarrolló la capacidad de hacerse de la voluntad de la especie enemiga.
    Los Centinelas
    Científicos, escépticos y poetas fuimos los últimos en doblegarnos y los Dioses nos recompensaron, no nos obligaron a reptar. Somos los encargados de que este nuevo orden funcione. Al inicio nuestras tareas fueron destruir todo artefacto diseñado por el ser humano. Después desaparecer cualquier vestigio del lenguaje. La segunda etapa fue cuidar los canales. Después de la traición de las Chamanas nos convertimos en sus depredadores. Hoy nuestra consigna es matar a la niña inmune.
    Las Chamanas.
    Los Dioses, los pequeños axolotls que mutaron gracias a las altas temperaturas y a la proliferación de microplásticos, nos invadieron a través del agua. Menos a las Chamanas, ellas desde hacía años habitaban otra dimensión, comprendieron de inmediato la naturaleza de los Dioses y se dedicaron a protegerlos. Los Axolotls apreciaron esa espontánea entrega y no se esforzaron por intervenir la voluntad de las Chamanas; pero ellas leales al amor a la sabiduría, se esmeraron por conocer las debilidades de los Dioses, desarrollar un alfabeto con el que pretenden liberar a los reptantes y engendrar a la Inmune.

  16. La madera seca y la húmeda cási desaparecieron en todo el planeta; jamás imaginé que el año pasado fuera a ser tan determinante…

    Era abril, hoy hace un año. Pregunté en la tienda de control de plagas sobre los indicios de termitas; me parecía que habitaban en ese bosque por el que corría cada mañana con mi perro Dingo; me describió el aspecto, y me mostró fotografías de los insectos en sus distintas etapas de vida y de los rastros de su paso o estancia en la madera. Le pregunté si había un tratamiento rápido para extinguirlas y me dijo que sí…

    Era mayo, cruzamos por el puente sobre el río, sentí la madera ceder bajo mis pies, alcancé a brincar y jalé a Dingo; el puente tenía tres años y ahora era historia. Me arrodillé y observé: ¡termitas! Pesenté mi reporte al administrador del parque.

    Era junio, mi primo que vivía en el otro lado del planeta, España, me llamó diciendo que acababan de declarar emergencia en su ciudad por una plaga de termitas.

    Ya en julio se propagó la noticia de que en varios países los bosques estaban siendo atacados por termitas; yo había dejado de correr en el que acostumbraba a ir.

    En agosto se supo que en países en los que las casas de fabricaban con madera, la gente estaba saliendo en migración masiva; las termitas se comían las casas en cuestión de días.

    En septiembre, los científicos declararon que no había tratamiento disponible que lograra controlar la plaga; los laboratorios más prestigiosos trabajaban a marchas forzadas probando nuevos químicos.

    En octubre los bosques más viejos del planeta se habían convertido en llanuras desiertas; en las latitudes con primavera solo quedaban girasoles donde antes hubo árboles.

    Noviembre fue muy difícil en países con invierno rudo; no había madera las chimeneas…

    Diciembre mostró otra cara, el cambio climático a raíz de la falta de pulmones naturales era más que evidente; deshielos, tormentas, huracanes, tifones…

    Enero no fue más amable, las escuelas se fueron quedando vacías, los parques, las iglesias, los mercados, todo era desolador, quedaban muy pocas zonas con bosques en el mundo.

    Durante febrero y marzo científicos declararon la extinción de las termitas reinas, obreras y de las reproductivas en ambiente de laboratorio a base de aceite de girasol.

    Es abril del 2079, la humanidad tiene una nueva oportunidad, las termitas pudieron eliminarla.

  17. El jefe nos dijo que se darán de alta a todos los pacientes que puedan comer con ayuda y a todos los pacientes del pabellón psiquiátrico.
    El motivo es la epidemia de neumonía por toxinas de mariposa, situación que ha resultado más grave que la influenza de hace algunos años. Es horrible, no tengo pacientes privados, la economía sigue en recesión. Las mariposas y todas las especies parecidas, como palomas de todos los tipos, habitan nuestra cotidianeidad. Vivimos con protección de las vías respiratorias. Fue la contaminación que provocó un cambio y desde entonces, tal parece que se alimentan de la misma. Desde el inicio del mes de junio del año pasado, todo cambió. El verano fue testigo del crecimiento de casos de neumonía en todo el mundo y no solo en los humanos, todos, todos los mamíferos están afectados. Las naciones mas pobres son las que se han adaptado más rápido al problema. Las potencias, con todo su poder económico y militar, solo han sido presa más fácil para esta plaga. El verano dejó una pandemia que muy lentamente, pero en forma fulminante, frenó la soberbia de nosotros. No tenemos buena comunicación por estar diezmada la población técnicamente preparada para manejar la maquinaria.
    Durante el otoño pasado, los arboles de las ciudades se poblaron de mariposas grandes y de colores oscuros, parecían grandes alas de cuervo cuando estaban juntas. Al principio los pájaros hacían presa fácil a las mariposas, pero luego, por el número, se vio en muchas formas el contra ataque de las mariposas a los pájaros. Se asocian decenas de mariposas azules y negras y matan al pájaro con sus esencias y algo horrible es que los pájaros se encuentran, pero nunca tienen ojos. Al parecer las mariposas los comen.
    En las selvas, ocurrió durante el invierno algo espeluznante. El tono verde de los árboles, ocultó a las mariposas pequeñísimas
    Soy neurólogo, pero ahora he trabajado con pacientes neumológicos, me he vuelto un neurólogo intensivista. En primavera los colores hermosos de antaño, se han vuelto un paisaje apocalíptico pues las especies vivas han ido sucumbiendo frente a la plaga de mariposas. Nada las detiene, ni la contaminación, ni el clima. Ahora que se ha cumplido un año de este fin del mundo, pues el verano, me transformó en intensivista y a fuerza de continuar me he dado cuenta de que tengo más capacidad de trabajar de noche.

  18. ¿Quién pudo sospecharlo antes?
    Sólo cuando fue tarde, muy tarde, descubrimos la verdad.
    10 mil A.C., 1285 D.C., 1760, 1810, 1910, 1914, 1938, etc. Cada vez más seguido, nadie sospechaba nada, quizá porque entendía que sus iguales -los humanos- tenían la capacidad de ser así, de actuar guiados por su sed de poder.
    No fue sino hasta 2025, cuando sin esperarlo sucedió otra catástrofe; ya en 2019 se preveía lo que venía, un spoiler del apocalipsis, pues Rusia comenzaba a detonar sus bombas, Corea, Estados Unidos, la Unión Europea respondían con sus “pruebas”. Era otro tipo de arma, tecnología diferente. Lograba eliminar del ambiente al ser más importante del mundo, las abejas polinizadoras.
    Ya un grupo de entomólogos hacia estudios, el comportamiento de ciertos tipos de avispas era especial, rondaban grandes ciudades, sus panales, cercanos a las casas edificadas para los mandatarios.
    Cuando éstos morían, los forenses, que eran entrevistados por los entomólogos, confirmaban al parásito que salía de sus cuerpos.
    ***
    2 años desde el apocalipsis. Las avispas viven cerca al Ecuador, atacaron usando a los humanos zombies, provocaron una honda de calor que ascendió, ahora el único lugar sin su presencia -los polos- desaparecen, cada vez son menos extensos.
    Pequeñas colonias sobreviven en la cima de las montañas, allá donde el frío es provocado por el viento. Algunas veces, cuando los hombres bajan a cazar son interceptados por las avispas y a alguno se le inyecta el parásito, lo que sigue es el control de la comunidad, la estrategia a mudarse de montaña, la trampa debajo, lo intuyen cuando el silencio reina, en las ramas de los árboles están aguardando, un zumbido sincronizado y la muerte.
    ***
    La extinción es imparable, el ambiente se modificó, la cadena alimenticia tiene un nuevo rey. Los otros mamíferos sufrieron el mismo destino, quedan algunas hembras, incluidas mujeres que se ocultan. Entendieron formas de sobrevivir, de cazar a sus depredadores. El resto son insectos que mantienen vivos las avispas sólo como alimento. Estas mujeres tienen dentro de sus grupos a algunos hombres, mínima cantidad, buscando la reproducción (para la creación de un nuevo ejercito), viven en las orillas de lagos, ríos, presas, duermen bajo el agua, apenas con la nariz de fuera, es inminente su desaparición.
    ***
    El planeta está ahora recuperando su color natural, el verde.
    Las bombas y su radiación dieron pie a la fertilización del suelo, esto dejó perplejas a las avispas que ante esta transformación no podían luchar, fue lento pero cada vez hay menos de éstas y son otros los que comienzan a repoblar.
    La humanidad desapareció como la conocíamos, ahora es más cercana a la naturaleza, la comunicación se desarrolló con el silencio de aliado, entre los nuevos miembros se nota una boca diminuta, grandes ojos y orejas, para percibir mejor a sus depredadores. Culturalmente las comunidades ahora son matriarcales, aunque conceptos como hombre y mujer desaparecieron, la división del trabajo es igualitaria, la concepción de las instituciones básicas es distinta, la familia es la comunidad, el parentesco no se limita a conexiones sanguíneas.
    Están adaptados a la sobrevivencia, ahora son las presas.

  19. La venganza de Quetzalcoatl

    La leyenda del maíz dice que la gran serpiente emplumada se convirtió en una pequeña hormiga negra y entró al inframundo para robar la semilla del maíz. Antes de partir al oriente les dijo a mis ancestros, cuiden esta tierra, prometo volver.

    La profecía se cumplió, el dios ha vuelto, solo para ver que los hijos de los mexicas hemos olvidado la tierra, la hemos llenado de químicos venenosos y hemos secado los ríos. Quetzalcoatl enfureció, regresó al inframundo para organizar a las hormigas. En un ataque relámpago su ejercito comenzó a comerse a la gente. Nada puede detenerlas, un leve paso y saben dónde esta su presa, su sincronización es perfecta, su ataque es brutal. Los sobrevivientes nos vimos obligados a construir casas que flotan con globos de helio. Nos volvimos errantes, comiendo raíces de los árboles y cazando aves, ha pasado casi un ciclo de la estrella de la mañana, nuestra paciencia se agota, los globos que nos sostienen comienzan a fallar, sabemos que tendremos que hacer que no hacemos hace mucho, organizarnos y trabajar como una sola tribu.

    Nos agrupamos en Milpa Alta contrarios a la dirección del viento, ancladas nuestras casas con arneses, celebramos un congreso, en él, varias voces pedían movernos con los recursos que nos quedaban a otro pueblo, quizá al norte donde muchos tenemos familiares. Sin embargo, las fronteras están cerradas, todos saben de nuestro sufrimiento y aún así nos recibirán de manera hostil. Algunos viejos sabios dicen, además, que esto es lo que nosotros hemos construido por mucho tiempo y que es nuestra responsabilidad arreglarlo. Así que poniendo manos en el asunto, seguiremos un plan llamado “Cuauhtémoc-águila que cae”.

    Incendiaremos nuestras casas para bombardear a las hormigas vigía, construiremos grandes lupas para dirigir los rayos del sol contra el ejercito de las hormigas y tener un poco más de tiempo. La serpiente emplumada nos debe escuchar, ofreceremos tributo, no puede abandonar a sus hijos, nos comprometeremos para coexistir en esta tierra o enfrentar nuestro fatal destino. Dependerá de la voluntad del dios y de nuestra habilidad para convencerlo. Sabemos que no podremos volver a nuestros viejos hábitos de egoísmo, que tendremos que coexistir con nuestro ejercito enemigo, sabemos que la venganza real de Quetzalcoatl es obligarnos a respetar a cada especie animal y vegetal de esta tierra, si es que queremos seguir contando nuestras historias.

    1. Aquí se nos plantea un mundo más amplio. No sólo desarrollar la invasión de las hormigas si no la forma en que la ve una civilización en particular. Podría ser una ucronía: un mundo paralelo casi idéntico al nuestro en donde la cultura Prehispánica hubiera continuado. ¿Cómo la psicología de esa cultura hubiera enfrentado la invasión? esto da para una novela bastante interesante.

  20. Año 2023
    Lugar: Biblioteca digital, ex Colegio de Sebastián, CDMX

    Una pareja logra entrar a la web secreta a la que pocos tienen acceso. En ella se encuentra información sobre lo sucedido en los últimos meses y hay manera de entrar en comunicación con algunos grupos organizados y unidos en la lucha por la supervivencia.

    Sebastián lee:

    “…Insecto de tamaño mediano, tórax largo y antenas delgadas. Tiene dos grandes ojos compuestos y tres ojos simples entre ellos…” bla bla… mmm dice “…la cabeza puede girar 180º. Sus patas delanteras, que mantiene recogidas ante la cabeza, están provistas de espinas para atacar a sus presas…”

    “Las Mantis tienen un método bastante horripilante para devorar a sus presas: empiezan por la cabeza. En muchos casos, los insectos perforan la cabeza de las aves y se alimentan de sus cerebros…”

    “Un estudio publicado en 2016 determinó que, cuando las Mantis hembra consumen a sus parejas, obtienen aminoácidos importantes que se incorporan a los huevos que ponen. También parecen poner el doble de huevos de los que pondrían normalmente tras canibalizar al macho…” ¡Ándale pues!, son unas fichitas ja-ja.

    — No es gracioso, Sebatián. Intenta meterte a algún chat o grupo, tiene que haber algo más, yo escuché que diario suben nueva información, lo que estás leyendo es información que ya existía.
    — Pues sí, tanta información previa nos debió haber alertado, ¿no crees? ¿cómo es posible que no hubiéramos sospechado de la malicia de estos pequeños seres? ¡velo! (muestra la imagen en pantalla) parece de otro planeta.
    — ¿De qué hablas, Sebastián? Quién iba a imaginar que un pinche bicho era capaz de tal masacre. ¡Está acabando con el ser humano! ¿sí dimensionas? ¿O piensas que todo es “fake news”?
    — No, no, claro que es real y además quién iba a sospechar de un bichito tan religioso ja-ja-ja, pero mira, por algo han sido pocos ataques en esta zona.
    —Ash…a ver, déjamelo a mí (lo hace un lado para ponerse frente a la computadora) …aquí te va un poco de realidad para ver si pones los pies en la tierra.

    Lucía lee:

    “…Aproximadamente 2,000 millones de hombres y 1,000 millones de mujeres muertos en tan solo 4 meses. Todos los ataques han sido nocturnos. La mayoría de las víctimas masculinas fueron cortadas por la yugular y muestran pequeñísimas pero desgarrantes mordeduras, de cabeza a pies. Por otro lado, la mayoría de las víctimas femeninas cuentan con múltlipes perforaciones en la cabeza y sus cerebros han sido devorados. Este parece ser el modus operandi de estos asesinos, que cargan con el más grande y atroz genocidio de la historia.
    Son muchas las teorías; algunos mencionan que quienes encabezan este movimiento son las Mantis hembra pues siguen su instinto natural; alimentándose del “macho” para producir mayor cantidad de huevecillos y devorando los cerebros femeninos para crecer su inteligencia…”

    — Jajajaja –interrumpe Sebastián con una carcajada- ¿qué jalada es esa? obviamente esa “teoría” la dijo una mujer.
    — Sebas, si queremos sobrevivir esta guerra necesitamos conocer al enemigo y tratar de entender sus motivos y sobre todo sus debilidades.
    — Sí, ya lo sé, pero, necesitamos datos científicos…
    — ¡Mira! (Lucía lee las noticias en vivo desde una ventana que aparece en la pantalla) acá dice que ya no se han reportado muertes desde hace una semana, siendo que diario sucedían miles… ¿qué crees que signifique? ¿habrán parado y somos sobrevivientes afortunados?
    — O somos los desafortunados sobrevivientes, porque no tenemos idea de cuál sea el plan de esas pequeñas criaturas de poses elegantes y mentes retorcidas.

  21. Se acerca la puesta del sol y aún me encuentro lejos del refugio, acelero mis pasos. Cada día que pasa se complica mas y mas el conseguir alimento y hoy tuve que recorrer una mayor distancia, comienzo a trotar, ya los escucho a lo lejos, a estas horas acostumbran dejar el reposo e ir en busca de comida, corro lo mas rápido que puedo, tendré que buscar un lugar donde esconderme….¡no puedo dejar que me alcancen!

    Hoy si no me equivoco cumplimos once meses del paciente cero… estoy agotado, pero encuentro un refugio improvisado, me escondo en el lecho del río. Pasaré la noche aquí.

    Los primeros días, pensábamos que los noticieros exageraban sobre el NH1PN, una nueva mutación de un virus con el que se estaban infectando las aves, lo veíamos como una noticia mas, que ocurría en otros países y nos daban risa los videos virales en donde se observaba su vuelo y comportamiento errático, pero todo cambió cuando comenzaron a cambiar su metabolismo. Aún recuerdo cuando iba manejando por la autopista cuando cayó un tremendo chorro de excremento a mi parabrisas y este perforó suavemente el cristal y luego fue perforando el metal, traspasando todo hasta llegar al piso asfáltico.

    El primer mes, la resistencia humana se enfocó en la estrategia militar que no pudo hacer mucho al ser un blanco tan pequeño y de movimiento errático, todo su movimiento se volvió terrestre, ya que la fuerza área fue derribada en cada enfrentamiento. Los tanques y armamentos ante el excremento corrosivo no duraron mucho. Para el tercer mes, el aporte de la comunidad científica decidió usar la guerra bacteriológica, causó bastantes bajas, pero también la afectación llegó a los humanos y demás animales, muchos murieron. Por último, desde el cuarto mes, la estrategia de los humanos de a pie, es usar todas nuestras municiones disponibles, en una guerra de guerrillas. De las tres esta ha sido la mas efectiva. Ha funcionado por varios meses, pero nunca pensamos que llegaría un momento en que tuviéramos que racionalizar la caza por falta de municiones.

    Las aves al haber eliminado a sus depredadores naturales, entendieron una regla básica de la conquista: la reproducción. Si antes del virus ya había sobrepoblación, esta se desató.

    Ya es de día… estoy agotado, abro los ojos y lo primero que observo es una rama que me recuerda a una resortera.

  22. Siempre nos movemos al alba y nos refugiamos antes del ocaso. Los humanos somos seres diurnos por naturaleza. Nunca comprendimos nuestra esencia, ese fue el problema, siempre alteramos los ciclos naturales, como vivir de noche. Eso lo entendimos el último año por eso logramos sobrevivir. El hombre con máscara de Spiderman está inmóvil, como si no escuchara lo que digo. ¿Dónde está el antídoto?, me pregunta. Lo miro incrédulo. No hay, le contesto. Es imposible que hayan sobrevivido sin antídoto, debe existir; me dice. ¿Y ustedes cómo sobreviven? Lo reto con la pregunta. El hombre me mira fijamente, se lleva las manos al cuello y se quita la máscara. Estoy horrorizado. Su cráneo está lleno de seda, tiene cientos de arañas carroñeras que se mueven desesperadas en busca de carne podrida pero no la encuentran, el hombre es de metal. Ahora puedo ver sus ojos mecánicos, recorre mi humanidad incesante, desesperado, se vuelve a poner la máscara. Debes entender que ya nada importa, ni tu naturaleza diurna, ni tu perfección biológica, ni tus compañeros; el ritmo evolutivo ha cambiado y no lleva el compás de la humanidad. Los pequeños seres que habitan en mí es la nueva especie dominante, evolucionaron para detenerlos a ustedes, la plaga que contamina el planeta. Responden a su naturaleza, controlan el excedente de una especie peligrosa.
    Me impresiona la manera en que lograron evolucionar los cyborgs, igual que la arañas. Todo ha sido tan repentino. No puedo evitar sentirme en una película apocalíptica, para mi desgracia todo es real.
    Anocheció, el traidor me empuja hacia un paraje abierto, sé que es el final, llegaran las arañas volando de todas direcciones, me inyectarán su toxina y quedaré paralizado, me fijaran al suelo con seda, mis vísceras se licuarán, pero antes moriré por asfixia cuando se paralicen los músculos de mi garganta. Me comerán durante un par días antes de marcharse y me dejarán para las pequeñas carroñeras que ya estarán ansiosas alrededor. Seré una estatua de seda más, como muchas que habitan las ciudades, fantasmagóricas, cáscaras de ser humano. El androide se aleja, me deja en el paraje abierto, estoy amarrado a una silla. Escucho el zumbido infernal, me da una vuelta y se posa en el hombro, siento sus patas, sube hasta el cuello y clava los colmillos.

  23. Me sorprendió el abrupto silencio de los tambores. Los Gabones entraron en pánico. Sobrevinieron gritos y vi huir a los aldeanos. Mi amigo el brujo Zeucsob desapareció y una mujer se revolcaba en el suelo. La devoraban los insectos. En segundos la aldea quedó cubierta por una gigantesca nube de moscos sedientos de sangre, transmisores de malaria. Me refugié en una choza junto con otros aldeanos. Había niños, mujeres y ancianos. Al amanecer, la plaga se había ido y aproveché para recoger varias muestras y comencé a analizarlos. Sus patrones naturales estaban en aparente orden. Sin embargo, el estudio daría un vuelco. Al perforar varios apéndices, el nanoscopio me dejó ver que se trataba de anopheles 2050. Habían funcionado como dispositivos espía y después como arma bacteriológica, pero por causas desconocidas fallaron sus mecanismos inalámbricos y se alteró su fisiología reproductiva. Se convirtieron en una plaga de mutantes que atacó y sometió a la civilización. Poseían nanoelectrodos e implantes electromecánicos de nanotecnología como batería y sensores solares. Utilizaban plasma para modificar su estructura y regenerarse. Me sentí desolado pero había que actuar cuanto antes o emigrarían de la Isla de Mota y se originara la pesadilla en resto del planeta. Trabajé sobre la memoria biológica de los moscos. Manipulé las células nerviosas de su hipocampo y desarrollé un curare quantum para incidir sobre su sistema inmunológico. Se debilitarían y morirían. El efecto contagioso discurriría por la autopista neurológica de las generaciones siguientes y no les serviría modificar su estructura. Subí a la montaña y liberé los ejemplares contaminados. El planeta se salvaría de los ciberinsectos, pero lo que quedaba de aquella plaga en la isla acabaría con la tribu. Vino a mi mente el recuerdo de mi amigo Zeucsob y fue entonces que decidí cambiar la parte la misión que me obligaba a volver al futuro. Al caer la noche me interné en la Isla. Llegué al hábitat de los insectos y me arrodillé para que se alimentaran de mi cuerpo infiltrado con curare quantum. Ello bastaría para erradicarlos también de la isla y no descuidaría el objetivo para el cual viajé en el tiempo. Después de todo, un ciborg con emociones es un ciborg expuesto al sufrimiento. Deberían haberlo pensado antes de enviarme…

  24. Me sorprendió el abrupto silencio de los tambores. Los Gabones entraron en pánico. Sobrevinieron gritos y vi huir a los aldeanos. Mi amigo el brujo Zeucsob desapareció y una mujer se revolcaba en el suelo. La devoraban los insectos. En segundos la aldea quedó cubierta por una gigantesca nube de moscos sedientos de sangre, transmisores de malaria. Me refugié en una choza junto con otros aldeanos. Había niños, mujeres y ancianos. Al amanecer, la plaga se había ido y aproveché para recoger varias muestras y comencé a analizarlos. Sus patrones naturales estaban en aparente orden. Sin embargo, el estudio daría un vuelco. Al perforar varios apéndices, el nanoscopio me dejó ver que se trataba de anopheles 2050. Habían funcionado como dispositivos espía y después como arma bacteriológica, pero por causas desconocidas fallaron sus mecanismos inalámbricos y se alteró su fisiología reproductiva. Se convirtieron en una plaga de mutantes que atacó y sometió a la civilización. Poseían nanoelectrodos e implantes electromecánicos de nanotecnología como batería y sensores solares. Utilizaban plasma para modificar su estructura y regenerarse. Me sentí desolado pero había que actuar cuanto antes o emigrarían de la Isla de Mota y se originaría la pesadilla en resto del planeta. Trabajé sobre la memoria biológica de los moscos. Manipulé las células nerviosas de su hipocampo y desarrollé un curare quantum para incidir sobre su sistema inmunológico. Se debilitarían y morirían. El efecto contagioso discurriría por la autopista neurológica de las generaciones siguientes y no les serviría modificar su estructura. Subí a la montaña y liberé los ejemplares contaminados. El planeta se salvaría de los ciberinsectos, pero lo que quedaba de aquella plaga en la isla acabaría con la tribu. Vino a mi mente el recuerdo de mi amigo Zeucsob y fue entonces que decidí cambiar la parte la misión que me obligaba a volver al futuro. Al caer la noche me interné en la Isla. Llegué al hábitat de los insectos y me arrodillé para que se alimentaran de mi cuerpo infiltrado con curare quantum. Ello bastaría para erradicarlos también de la isla y no descuidaría el objetivo para el cual viajé en el tiempo. Después de todo, un ciborg con emociones es un ciborg expuesto al sufrimiento. Deberían haberlo pensado antes de enviarme…

  25. Estábamos tan acostumbrados a vernos cómo los amos del mundo, que la “Noche de la Parvada” nos tomó a todos por sorpresa. En esa fecha, todas las aves dejaron de evitarnos y decidieron, como una sola mente, que no podíamos seguir destrozando el mundo. Para cuando logramos refugiarnos y empezamos a cavar túneles hacia abajo, cómo topos desesperados, se calcula que habíamos perdido casi una tercera parte de la población humana.

    Adaptarnos a ser una especie subterránea ha sido cruel y el proceso ha acabado con otra tercera parte de los nuestros. No sólo está la cuestión de la claustrofobia y el aislamiento, también hay cosas más fundamentales, pero que a nadie se le ocurrió pensar mientras huíamos: muy pocas cosas crecen bajo tierra. Incluido nuestro sistema.

    Los niños son los más afectados. Sin vitamina D que fije sus huesos, muchos están creciendo frágiles y quebradizos. Raquíticos. Mi hija murió en mis brazos tras sólo cuatro meses de vivir bajo tierra.

    Mi esposa no volvió a ser la misma, y perdió la vida ascendiendo a la superficie en un ataque de locura dos meses después. Nos hemos vuelto fantasmas pálidos, ojerosos y huesudos, acostumbrándonos a la obscuridad del subsuelo. Las razas desaparecerán con el tiempo, supongo. Si es que no morimos todos antes.

    Incluso han dejado de medir el tiempo. ¿Para qué? Yo mido el tiempo en secreto. Calculo que llevamos diez meses sumergidos en esta noche terrible. Antes, yo era un ornitólogo. Por esto y por todas las cosas que hago cuando nadie me ve, el resto de mi colonia me ve con recelo y respeto. Supongo que soy una ventaja para ellos. He logrado predecir con cierta exactitud los mejores lugares para cavar hacia afuera, para hacer entradas, salidas y obtener comida y recursos de la superficie. Sin embargo, las tres veces que hemos logrado ascender, era de noche. Es más seguro. Hay menos aves nocturnas.

    Sólo ella se atrevió a mirar al sol. Sólo ella fue lo suficientemente valiente.

    A pesar de que seguimos avanzando y construyendo túneles, que a veces han servido para encontrar otros grupos de gente, tan perdidos y tercos cómo nosotros, a pesar de que hemos logrado reconstruir radios y estamos trabajando en un radar que nos podría ayudar a detectar a esos malditos emplumados, a veces me pregunto que será volver a ver el sol.

    Ascender. Justo como ella lo hizo.

  26. Los expertos la llamaron, Guerra Díptera. La diferencia de tamaño es enorme, somos dioses ante insectos. Pero como pasa muchas veces, los dioses caen, se pierden, llegan al olvido. Eso nos estaba pasando.
    Un insecto, una especie nueva de mosquito, de 9 milímetros en promedio, de un color azulado especial y con la particularidad de brillar en la oscuridad, no como las luciérnagas, más bien es una propiedad fosforescente como los alacranes. Las particularidades que nos llevo a querer exterminarlas fueron dos. La primera es que no trasmite enfermedades infeccionas, trasfieren una especie de veneno que afecta nuestro sistema nervioso hasta llegar a nuestras mentes, causando alucinaciones vividas que nos llevan a perder la razón para finalmente darnos a un abandono total, solo esperando la muerte. Hasta el momento todo afectado fallece. ¿Como sabemos que mueren por el mosquito? Antes de morir y por algún tiempo más el cuerpo se vuelve fosforescente en un tono cian. La segunda particularidad, parecen tener conciencia, viajan en grupos, atacan, por decirlo de alguna manera, zonas pobladas particularmente, pocas veces acometen contra otras especies fuera de la humana.
    Los casos empezaron a aparecer en algunas aldeas cercanas a las cordilleras del Himalaya. La guerra contra ellas oficialmente comenzó hace 8 años cuando un enjambre llego de a Nueva Delhi, en 5 días la locura invadió al 90% de la población, el resto escapo. Fue un año critico. Se extendieron los ataques a China, toda Asia oriental hasta Japón, luego bajaron al sur hasta llegar a Australia. Al mismo tiempo se extendió por Rusia, Asia central y occidental. África del Norte y el sur de Europa cayeron en los siguientes cinco meses. Las islas británicas lograron contenerse durante ocho meses, finalmente fueron tomadas. En los meses nueve y diez los ejércitos, enjambres, llegaron hasta Sudáfrica por un lado y todo Norteamérica entrando por el estrecho de Bering. En el onceavo mes lograron llegar a Nueva Zelanda, Sudamérica y el resto de Islas habitadas de los océanos conocidos. El doceavo mes fue crítico para las pocas personas que se refugiaron en el Antártico e Islandia. Al terminar el año paso algo inusitado, los insectos se replegaron concentrándose en ciudades abandonadas. El daño estaba hecho, un 93% de la población mundial fue eliminada, los sobrevivientes, entre ellos yo, nos mantenemos en algunas áreas aisladas, en refugios bajo tierra o en el mar. 7 años Esperando.

  27. La misma industria química farmacobióloga que por décadas lucró sin piedad con la salud de las personas, fue la misma que falló en su intento de crear pesticidas eficaces para no solo controlar sino erradicar plagas de insectos. Con el paso del tiempo la gente se hizo inmune a nuevas y más mortíferas sepas de muchos virus. Al mismo tiempo los insectos mutaron, se tornaron más resistentes a los insecticidas hasta volverse inmunes, sobre todo los mosquitos para los que la raza humana era a la vez caza y cazadora.
    Renovadas variantes de dengue, zika, malaria y virus del Nilo entre otras enfermedades, terminaron con tres cuartos de la población humana en un periodo tan corto de tiempo que poco se pudo hacer para evitarlo. Las primeras víctimas fueron, como tantas veces en la historia, los habitantes de África, Asia Menor, Centro y Sudamérica. El Primer Mundo reaccionó como una torpe avestruz con la cabeza bajo suelo, tratando en vano de cerrar fronteras. Al Viejo Continente la mortandad entró por el Mediterráneo y el Cantábrico. A los Estados Unidos por sus Costas Este y Oeste, cercándolos como dos manos que se cierran en una mortífera palmada en esas zonas llamadas North y South Central.
    Entonces la cadena trófica dio un giro de 180º Los humanos pasaron de voraces consumidores a ser el plato fuerte de los nuevos amos del mundo, los mosquitos. Los pocos sobreviviente de las zonas tropicales y subtropicales que no pudieron escapar a zonas más frías, viven ahora en granjas donde se observa su desarrollo y reproducción, como a cualquier ganado. Se nace con la única expectativa de ser crecer para ser devorado en vida por hembras reproductoras que necesitan la sangre para alimentar a sus crías. Desde el punto de vista de la nueva especie triunfante, los humanos ahora sirven a una causa mayor, de hecho no han sido vencidos sino que tienen la bendición de ofrecer su sangre que será transformada en miles, millones de larvas.
    Los pocos sobrevivientes que sí pudimos escapar, nos replegamos en los Polos. Sobre todo en el Norte, que por desgracia ha ido cediendo terreno por el calentamiento del planeta.
    Gracias Monsanto.
    Desde aquí nos hemos reagrupado, primero tratando de sobrevivir y segundo organizándonos para planear un contraataque. Aunque parece que es más fácil que primero llegue otra era glaciar que haga retroceder a los mosquitos.

  28. En febrero de 2071, llegó a nuestra granja una pequeño comunicado. Escribían desde Maravatío, un poblado en Michoacán, a grandes rasgos explicaban que era un pequeño grupo que se estaba organizando para derrocar la plaga. Nos hicimos ilusiones aunque nuestra situación era muy complicada, somos muy vigilados y es fácil morir ante cualquier anomalía en nuestro comportamiento.
    Es asqueroso cómo muere la gente con la plaga. Me parece terrorífico imaginar cómo pueden apoderarse internamente de tu cuerpo. Todo fue veloz, cuando llegó a la ciudad, había pasado apenas una semana que no había comunicación, ni energías. Al principio todos pensaban que era parte de una estrategia política; estábamos en guerra mundial, así que el cerco de información, las amenazas de plagas, las creíamos cuentos apocalípticos y falsas noticias para engañarnos ante la realidad mundial. Pero no fue así, cuando vimos el ejercito en las calles, anunciando la plaga, preparando a todos para lo peor y mirando la desesperación en las miradas.
    El gobierno y la sociedad civil tomó las armas, que es un decir, porque hasta ahora no hay arma que pueda acabar con tan numeroso ejército. Fue un desastre, murió mucha gente ante los plagicidas, el fuego y cuantas cosas que se hacía desesperadamente.
    Las hormigas eran miles y no había forma de combatirlas, morían y surgían más y más, como del centro de la tierra.
    Hasta la fecha no sabemos nada de ellas, sólo comen, se apoderan de los cuerpos como vampiros, los exprimen y ya.
    Todo ha sido veloz, los trabajos forzados, las granjas para vivir, que es como llamamos a cada espacio donde la gente duerme, la muerte y la peste. Ignoramos como es en cada parte del mundo, ignoramos cómo viven los demás, como han sido dominados o exterminados, si somos los únicos conquistados.
    Fue el comunicado de Maravatío, nuestro primer contacto, nuestra primer buena noticia de estos cinco años de dolor.
    Cuentan con una fotocopiadora, lo que significa que han burlado de algún modo a las hormigas. Pudieron hacer llegar hasta acá el mensaje. No sabemos cómo pero puede que sí exista libertad.

  29. Leo esto desde un lugar seguro. Mucho después de que hubiera sido de alguna utilidad para quienes lo escribieron. Cada una de estas historias forma parte de una gran bola de mierda. Hace tiempo perdí la cuenta de la distancia y los meses que llevo arrastrándolas conmigo, pero no creo que haya pasado más de un año. Comenzó después del armisticio. En el rodar y rodar, una anécdota se fue sumando a otra y a otra y a otra, hasta amalgamarse y alcanzar su contorno esférico, que sobrepasa por mucho mi estatura y peso. Aunque sé que dentro lleva mucha muerte, a mí me salvó la vida. Nos habían vencido fácilmente, sin siquiera pelear. Sólo se quedaron inmóviles y nos dejaron hundirnos en nuestros propios desechos. Cuando no hubo más remedio, nos rendimos y aceptamos sus condiciones. Desde entonces sobreviví e incluso vi a mujeres parir y criar a sus criaturas entre los desperdicios, como nuestros nuevos amos.
    Hasta que supe de ellos. Habían aparecido apenas unas semanas antes de que iniciara la guerra, como asesores de los militares en las debilidades del enemigo. Antes de la amenaza nunca nadie les tomó importancia… y una vez derrotados tampoco. Sabíamos que se llamaban entomólogos y eran el enlace entre lo que quedaba de la humanidad y los opresores. Eran también la última esperanza para reconstruir lo perdido. Solo que todo lo que sabían sobre las costumbres de los insectos lo desconocían de sus semejantes. Apenas se daban idea de nuestros vicios y manías por algunas fábulas leídas en sus ratos de ocio. Debíamos hacerles saber quiénes éramos… o habíamos sido. Como en todas las historias la Historia es escrita por los vencedores y éstos habían arrasado con todo rasgo de nuestro pasado, convirtiéndolo literalmente en excremento. Pero olvidaron borrar los chips de los celulares, tabletas y computadoras. De ellos están formadas todas estas esferas que cientos como yo hemos recolectado y rodado a este lugar seguro, con la esperanza de que alguno de esos últimos hombres puedan hallarlos y espulgar entre tanto detritus algo que sirva para reconstruir lo que fuimos. Si un día escuchan este audio, es porque algo pasó y la energía volvió, que esos malditos insectos Roda-caca fueron desterrados al fin y que… y queeee… yyyy…

    Miro cómo el pequeño foco del dispositivo se va extinguiendo llevándose consigo el desesperado mensaje. Sonrío antes de clavarlo entre la enorme bola de escoria que voy rodando rumbo al tiradero que hemos construido junto con los escarabajos peloteros, esos magníficos coleópteros que en solo unos meses nos han enseñado a deshacernos de lo que no sirve. Ahí se pudrirá junto a las “historias” que nadie vivió, se perderá entre las “memorias” que ocupaban nuestro tiempo en la era del meme, los hilos de tuits y los videos virales… que un día tal vez me anime a escribir como una novela histórica de ciencia ficción…

  30. Gracias Alberto y José Luis por el taller fugaz. Aprovecho para felicitar Mildred Arizpe-Vicencio: tu narración en esta tercera etapa me pareció de lo mejor. Trasciende el lenguaje del cuento y da para un ejercicio de largo aliento. Gracias por compartirlo. Abrazos a todos.

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