2 respuestas a “Aquí aparecerán los ejercicios del Taller Fugaz”

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    – Sigues pensativo ¿Está todo bien?
    – ¿Qué?
    – Si, llevas días viniendo a este parque y sentándote en la misma banca sin decir ni hacer nada durante horas además de mantener la vista fija en el horizonte.
    – Mm, yo… no acostumbro hablar con extraños.
    – Es gracioso, yo no acostumbro hacerle la plática a todo el que viene a mi parque a sentarse en una banca.
    – ¿Su parque?
    – Si, bueno, es un decir, vengo aquí a alimentar a las aves desde hace varios años, antes solía venir con mi esposa, en realidad fue idea de ella, cuando los dos nos jubilamos y no teníamos en que usar nuestro tiempo y se le ocurrió que pasear por el parque todo los días era un buen ejercicio, cuando enfermo empezamos a venir solo a alimentar a las aves y bueno, cuando murió yo ya tenía muy arraigado el hábito; ahora creo que eso me da cierto derecho de antigüedad ¿No crees?
    – Ya veo.
    – Lo último que quería es incomodarte así que me voy, espero que todo mejore para ti.
    – ¡Espere!, no tiene que irse… Después de todo es su parque don… ¿Disculpe cuál es su nombre?
    – Ernesto Sánchez De la Cruz para servirte y ¿Cuál es el tuyo?
    – ¡Qué raro! También me llamo Ernesto Sánchez, per mi segundo apellido es Gonzalez, no De la Cruz ¿Le puedo invitar un café?
    – Encantado tocayo, vamos por un café.

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    – Sigues pensativo ¿Está todo bien?
    – ¿Qué?
    – ¡Qué sigues pensativo!, ¿No hicieron las paces ayer Sofía y tú?
    – Eso pensaba pero parece que no, o bueno, no sé.
    – ¿Ahora que paso? Cuéntame.
    – Se regresa a Madrid.
    – Esta loca ¿Te dijo por qué?
    – Al contrario, yo creo que es la más cuerda de los dos, el proyecto no avanza y casi nos terminamos el dinero de la beca.
    – Pero aunque se regrese tienes que terminar el proyecto.
    – ¡Lo sé! Ella cree que si se va tendremos menos gastos y distracciones, pero no sé si podremos continuarlo a distancia, dice que pagará el boleto de avión con su dinero y que cuando la necesite allí estará.
    – Ella tiene razón.
    – No quiero que se vaya.
    – Temo decirlo pero vas a tener que dejarla ir.
    – ¿Me aguantaras pensativo medio año más?
    – Para eso están los amigos.

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