Ejercicio 3: Lo bello y lo terrible

Instrucciones para realizar el ejercicio:

1) Imagina un episodio en el que un mismo suceso lleve a algo bello y a algo desagradable (o terrible, si lo prefieres).

2) Redacta ese episodio en forma de cuento brevísimo. La extensión total del mismo no debe pasar de las 300 palabras.

3) Deja tu texto en la sección de comentarios de esta misma convocatoria, en la parte inferior de la página. (Si no ves la sección de comentarios, haz clic en el título de la convocatoria.)


Consejos: muchos sucesos de la existencia cotidiana pueden ser paradójicos del modo en que se describe en las instrucciones. Una fuga de agua puede ser un serio problema y provocar que se vea un bello chorro de agua, como una fuente en un lugar inesperado. Y el asunto también puede tratarse con humor:

(imagen de autor desconocido, encontrada en internet)

Tienes hasta las 8:50 (hora del centro de México) de la mañana del día 20 de agosto de 2021 para entregar tu ejercicio. El jurado del Taller Fugaz comentará al menos tres de los ejercicios entregados y seleccionará un ganador; el autor o autora del ejercicio ganador recibirá tres puntos, que contarán para determinar quién recibirá el premio que ofrece el Taller. Éste se anunciará a las 16:00 horas del día 20 de agosto.

Cualquier persona que desee hacerlo puede comentar los textos e indicar sus favoritos. La persona que tenga más comentarios de apoyo recibirá un punto adicional.

40 respuestas a “Ejercicio 3: Lo bello y lo terrible”

  1. Santiago había esperado dos meses este día desde que su hermana mayor le mostró el video. A su hermana también parecía interesarle, pero no tanto como a él, igual a sus padres muy ocupados con su vida diaria.

    Él investigó más, vio todos los tiktoks, videos y animaciones que pudo encontrar, hasta de los que no entendía casi nada, y así su emoción creció.

    Llegó el gran día y en la clase construyeron el aparato para observarlo y Santiago lo realizó lo más rápido que pudo para tratar de adelantar así la manecilla del reloj y a las 11:50 apareció el director en la puerta, pidiendo que todos salieran.

    La sombra ya se observaba en el suelo del patio, una media luna, y el día estaba más oscuro de lo normal. Los profesores trataban de organizar a sus grupos, y pedían y les recordaban no ver al Sol directamente.

    El momento llegó y casi todos tomaron sus aparatos y observaron el cielo. Santiago ahora lo veía, era increíble, era casi perfecto, la corona de Sol, como fuego danzante atrás de la Luna, pero algo faltaba, todo parecía visto a través de una neblina, de una pantalla. Pensó que tal vez con unos segundos bastaría, y que no habría consecuencias, tal vez solo un pequeño regaño, pero valdría la pena. Asomo la cabeza para ver si alguien lo veía y lo hizo, se le quedó viendo a ojo abierto, y fue lo más maravilloso que jamás había visto en el mundo, él veía cada lengua de fuego, cada explosión, cada color, era la perfecciono hasta que ya no, y luego solo vio oscuridad y oro gritos a su alrededor gritando su nombre, pero él lo había visto, y la sonrisa y la imagen nadie se la podría quitar.

    1. Lo bello y terrible en la misma imagen: el sol maravilloso y el sol enceguecedor. Bien planteado. El protagonista es visual: videos y tiktoks son los medios con los que experimenta la realidad, tal vez, remarcar un poco el que ver algo es hacerlo real. Ver el eclipse con instrumentos o detrás de filtros no lo sentía de verdad. Y experimentarlo al fin, totalmente, bien podría valer la vista.

  2. Quítate la máscara.

    Siempre me han pedido eso mis fans del Onlyfans. Nel, y menos ahora con el bicho tan bravo. Hoy estreno: Show, sábanas, nalguita, y máscara. La invitada especial pasará a recogerla. Eso me pone muuuy bien.
    “Amortzz, acavo de rekjer la maskara, boypaya”. Bueno y qué, la quiero para grabar no para escribir literatura. “¿Cómo está et lipo?” “Malyto”. Eso me da pa´bajo.
    Me enamoré de la máscara desde el primer momento en que la vi, hará juego con las sábanas nuevas en esta grabación; lo que me agüitó feo fue la circunstancia del chavo: en cama, al lado un tanquesote de oxígeno, las puntas en la nariz y anunciando la rifa de su máscara porque ya se quedó sin lana para atenderse. Chingadamadre.

    Only me avisa que tengo nuevas suscriptoras. ¡Vientos! Aunque sospecho que la mayoría son suscriptores. Pero bueeehh, ni el depa, ni el gym ni los “asteroides” ni los chochos se pagan solos. Siempre me han chuleado mi buen cuerpo, mi mejor desempeño y mis excelentes nalguitas, las mías y las que invito. Aunque luego se hacen famosas y se llevan mis suscriptores. Pe-rri-tas.

    “Amortzz, lla yege a la sexchop por lo ke me encarjastes kieres aljo maz”
    “No, ya et sodo, ya vetne” lo sé, yo también tengo mis defectos, no soy perfecto.

    Todo al punto porque ya es casi la hora ídem: cámaras, luces, pastillitas azules, lubricante, micrófonos, espectadores VIP conectados, tangas e, indefectiblemente, máscaras.
    —Amorts… —la ventaja de escucharla es que no la leo.
    —¿Qué?
    —Ya no tiene la máscara —ve su cel.
    —Ya sé, me la gané yo, ¿y cómo no? Si le compré casi todos los boletos. Está chingona, ¿vedá?
    —Ya no tiene la máscara de oxígeno.
    En ese momento se me cayó todo: Ánimo, pito, show.
    Chingadamadre.
    Yaalv.

    1. Me gusto, la literatura es muy original y rebelde, demuestra un verdadero pensamiento de un individuo que va al gimnasio. Me sentí identificado dd

    2. Lo que más me gusta de este cuento es su lenguaje. Me parece más convincente hablado que escrito, incluso con la explicación que se ofrece, pero de cualquier manera es un vocabulario que todavía no se asienta en la literatura. Tarde o temprano lo debe lograr y por eso es interesante ver los primeros pasos en esa dirección.

  3. Dicen mi nombre por el micrófono. Una ovación de pie. Toda mi generación se levanta enérgica de sus asientos, y siento la mirada anclada de más de cien ojos encima de mí. Me levanto más que nada por inercia, empiezo a sonreír por costumbre. Siento como si mi cuerpo no fuera mío, se mueve por sí solo entre la multitud. La mente la tengo en blanco, cualquier pensamiento es inexistente. El estruendo ensordecedor de los aplausos me atormenta los oídos como chirrido de uñas contra una pizarra.

    No quiero estar aquí. No quiero recibir nada de esto.

    No quiero.

    Pero no puedo hacer otra cosa más que caminar hacia donde me llaman. Todos me siguen mirando. Mis pies avanzan solos, mi vista firme hacia el frente. Quiero gritar, quiero salir. Sáquenme de aquí. Escalón por escalón llego al escenario del auditorio donde se encuentran sentados los profesores y directivos de la universidad, le doy un apretón de manos a cada uno. Todos ellos me felicitan. Al final saludo al director, y él me entrega ese miserable papel y una medalla dorada. Me indica con un gesto de mano que por favor pase al podio a hablar por el micrófono.

    El estrepitoso escándalo continúa. Compañeros de mi clase gritan mi nombre desde las gradas con sumo entusiasmo. Siento gotas de sudor frío recorrer mi nuca y mis manos tiemblan mientras reprimo con todas mis fuerzas las ganas de destrozar el dichoso diploma de excelencia en pedazos ahí mismo. Estoy ahora frente al micrófono, los aplausos empiezan a amainar. Siento el estómago más revuelto que nunca. Vamos, ya casi acaba. Contrólate y habla como lo ensayaste frente al espejo.

    Entonces cometo el error de encontrar con la mirada a mis padres, sentados entre el montón de adultos mayores bien vestidos que acompañan a la multitud. Me recorren escalofríos desde la punta de la cabeza hasta los pies. Los dos sonríen de esa forma hipócrita y horrorosa que conozco a la perfección, nadie aquí se imagina el tipo de personas que se esconden bajo esas máscaras falsas de orgullo. Todos mis años de vida en la casa que nunca he podido llamar hogar vuelven a mí de un tirón. Todos los gritos escabrosos, las palabras de odio y desprecio, las amenazas si no llegaba con notas perfectas, los castigos de golpes en el hocico y ayuno que perduraban días enteros.

    Ellos me miran con esos ojos terroríficos expectantes ante mi silencio. Nadie más lo nota, nadie más lo ve, nadie más lo sabe. Probablemente todos piensan que sólo tengo nervios. Esos dos monstruos están esperando que hable maravillas de ellos otra vez. Como puedo me trago mi enojo y la saliva que me obstruye la garganta. Las lágrimas de impotencia disfrazadas de emoción se me resbalan por el rostro. La marioneta empieza a hablar.

    -Es un honor estar aquí hoy y recibir este reconocimiento tan importante. Quiero agradecer a mis profesores y amigos, pero más que nada a mis padres, porque sin ellos yo no estaría aquí ahora.

    1. Wow, me encanta la manera en la que siempre has retratado las emociones, una mezcla entre la sensación física y psicológica
      Realmente me parece increíble
      TQM

    2. Que bien escrito, me encanta como has creado esta escena a la perfección. El ambiente, la ngustia, el personaje, todo es muy bueno. Sin duda uno de los mejores que he leído.

    3. Ooooh está padrísimo, se siente la angustia y el dolor de esa persona por los traumas de su familia. Usaste muy bien lo que pidieron hacer como recurso.

    4. Esta narración retrata muy bien la ansiedad de su protagonista, y las sensaciones terribles que experimenta en un momento que presuntamente debería ser muy bello. Es decir, funciona muy bien. Una única sugerencia: quizá la frase “La marioneta empieza a hablar”, que distancia a la protagonista de sí misma a la hora de tener que apegarse a las expectativas creadas sobre ella, es un poco demasiado brusca puesta en el lugar en el que está. En una versión posterior, esa parte del cuento podría mostrar el hecho de modo más gradual, para que viéramos más claramente lo que significa en este caso la imagen de la marioneta: si ella se domina a sí misma o si se evade, como si dejara que otra hablara por ella. Pero este, repito, es un detalle menor. Y también repito: muy bien realizado el ejercicio.

    5. Me gustó este trabajo por todas las expectativas que crea. Pensamos línea a línea que el protagonista va a hacer algo terrible durante el discurso, algo que cambie la perspectiva que tiene de una vida impuesta. Naturalmente no hace nada y es lógico: ha llegado hasta ahí aunque no lo deseara, siempre ha aceptado hacer lo que no quiere: su carrera, sus padres, incluso dar el discurso.
      Uno empatiza con el personaje porque ¿Quién no se ha sentido un impostor cuando se debe decir un discurso? Lo honran pero él no se cree merecedor de ese honor y por ello es más una herida que una celebración. Muy buen texto.

  4. Los ojos del hombre de la cama quince se iluminan cuando Rosi se acerca a revisar sus signos y checar su expediente: va mejorando, los enormes clavos metálicos que usaron para unir su fémur están haciendo su trabajo y las contusiones que atraviesan su cuerpo sanarán también, aunque dejarán secuelas: es un hombre muy mayor.
    Rosi, que acaba de salir de la escuela de enfermería se ha asumido como la responsable de regalar a ese enfermo solitario algo de compañía, nadie lo visita, ni preguntan por él y sus compañeros tampoco parecen muy interesados en confortarlo, no es que sean groseros, solo hacen su labor en silencio, sin mostrar interés.
    El paciente solitario es su favorito, no habla, pero cuando está con él, sus ojos las siguen en todo momento. Ella agradece ser apreciada pues su cara, casi infantil, le ha hecho difícil ganarse el respeto de sus compañeros y otros pacientes.
    Se completa la recuperación y el hombre abandona el hospital, se despide en silencio, pero dice gracias con los ojos.
    Mientras llena los papeles del alta del paciente, Rosi le dice a su jefa lo bien que se siente ayudar a los enfermos y se atreve a comentar que los demás podrían ser más amables
    —Pobre, debe estar muy triste, nadie lo visitaba —dice Rosi, recordando al paciente solitario.
    Su jefa, sin despegar la mirada del monitor, donde revisa el calendario de la próxima semana contesta
    —Ese hombre es un pedófilo convicto, llegó aquí porque el padre de una de sus víctimas lo atropelló el día que salió del reclusorio.
    Rosi deja caer los papeles que tiene en la mano y se apresura a recogerlos. Orden, higiene, disciplina, son cosas que aprendió en la escuela de enfermería, pero -piensa- hay cosas para las que nunca la prepararon.

  5. En la tranquilidad de la puesta del sol, dispongo a relajarme con el sonido de las aves que van llegando a sus nidos, después de un arduo día de trabajo y escapes.
    Ese leve olor a tierra mojada que solo los veranos nos regalan, me hace pensar en ir tranquilamente al pie del árbol y calmar esa necesidad que me acecha, cuando de la nada, un enorme torrencial se desprende de las nubes negras que el viento húmedo trajo hasta acá. El olor a tierra mojada se acentúa en mi olfato, mientras huyo despavorido y sin control, buscando refugio.
    Las gotas grandes que rebotan en el piso y mojan mis patas peludas, me van haciendo pesado y lento. “¿Imaginas lo que sufre una mosca, una abeja o una hormiga ante tal catástrofe?” ¡No!, no puedo darme el lujo de perder la concentración en el camino. ¡¿Quién me manda a cruzar mi límite de distancia para explorar, justo el día de hoy?!
    Yo como un recio archienemigo de ese líquido tan bello y vital, pero que me convierte en presa fácil, por fin, ya bajo resguardo de la tormenta y recordando que aquella necesidad fisiológica continúa a mi acecho, tengo que resignarme a volver a ese humillante arenero.

  6. Parto difícil

    Lo dolores me dicen que ya esta por nacer. Me tumbo aterrada en el primer lugar que encuentro justo para sentir como mi bebé desgarra mi estomago. Grito. La sangre nos empapa. Lo último que veo es que tiene mis ojos.

    1. Un instante. La extensión mínima de este relato incluso refuerza ese instante de belleza y terror. En los textos breves debe cuidarse más la forma, escoger cuidadosamente cada parte. Extrañamente yo quitaría una parte “Mi estómago” , creo que sería más impactante “me desgarra al salir”. Creo que con ello se refuerza la idea de la muerte y la vida en ese instante.

  7. La idea era irnos todos en bola, pero, a la mera hora, los otros se rajaron. Así que solo el Julián y yo íbamos apretados en la combi, con hartas ganas de echar desmadre. Era un viernes de marzo, el último de la feria en Tultepec. No llevábamos mucho varo, apenas para caguamas, mezcal -del que dicen que te deja ciego- y la combi de regreso. Tampoco es que nos hiciera falta: total, el baile y los toritos no costaban nada. Y además, como esa noche ni se dormía, bien nos podíamos amanecer en la calle sin pagar un peso.
    Para sus diecisiete, el Julián bailaba bien chingón. No como yo, que nunca di una y le huía a las viejas. La neta no me cansaba de verlo, zarandeándose al ritmo de la banda, beso y beso con una chava que ni conocía. Su cara morena, brillosa de sudor, riéndose sin importarle su diente chueco y el bigote de mugre. Cuando se escuchó el griterío de la gente, Julián me jaló y nos fuimos a corretear los toritos. Las chispas brincaban por todos lados, como miles de avispas chamuscándose a máxima velocidad, listas para picar a quien se apendejara. Y ahí andábamos los dos, sin camiseta, jugando a los muy machitos entre los cuetes.
    Ya casi amanecía y tenía un buen rato sin ver a ese güey. Las calles olían a puritito azufre, mezclado con orines y vomitadas de alcohol. Le pregunté a un paramédico, que vi por ahí, dónde atendían y señaló una carpa al costado de la Parroquia. Ahí encontré al Julián: tenía la cara cruzada por una quemadura en carne viva, a medio curar. “¿Te duele, perro?”, le dije y él negó sonriendo. Así era el güey más pinche guapo que conocí en toda mi vida.

    1. Lo más logrado de esta narración es su descripción de un fragmento de vida: las fiestas de Tultepec, con sus diferentes actividades, detalles e impresiones sensoriales. Muy bien.

  8. Desperté a la mitad de la noche con la sensación de que algo andaba mal, pero la visión del agua enseguida me calmó, llovía copiosamente y el sonido me empezó a arrullar de nuevo. De pronto mi hermana —que por ese entonces dormía en la cama de arriba de nuestra litera— bajó apresurada:
    —¿Qué haces ahí sentada! —, me preguntó conmocionada. —¡Avísale a nuestros papás que la casa se inunda!—.
    —¡Espera!—, le contesté mientras señalaba nuestro cuarto a medio inundar, con zapatos y cuadernos ya flotando a la deriva. —¿No te recuerda todo esto a cuando éramos pequeñas y jugábamos a que nuestra casa estaba bajo el agua y nosotras éramos sirenas? —
    Ella lo pensó un momento, luego me sonrió, pícara.
    Un rato después nuestros padres entraron al cuarto, nos miraron horrorizados mientras nos observaban jugar salpicándonos con el agua de lluvia que entraba como una cascada por la ventana.

    1. Singular relato que evoca más de una anécdota infantil. No todos los sueños deben hacerse realidad, sería la conclusión.

    2. Relato con alegría de la mirada de niñas y el horror de un sueño que parece real y aún así predomina la inocencia infantil.
      Muy bonito.

    3. La grandeza de la inocencia de un par de niñas plasmada con ingenio. Creo que representa perfectamente lo bello y lo terrible en ellas y en los padres.

  9. Había esperado por meses esa fecha. No solo por ser el día en que nació sino porque sabía que le darían el gatito que por tanto tiempo añoro. Se preparó con esmero y compro cada cosa con la suficiente calidad para criar a ese minino con todo el amor que se merecía.
    Su “Michi” sería el rey de la casa.
    Mientras tanto se regocijará de la atención que le daban tanto su familia y amigos, le encantaba ser el centro de atención pues todos ahí la adoraban y lo sabía a la perfección.
    La hora de los regalos llegó. Dejó la rebanada de la tarta de moras de lado e ignorando las conversaciones de las que se supone era parte, se levantó brillando en éxtasis puro.
    La sonrisa cómplice de su madre fue lo único en lo que puso atención antes de ver la puerta abrirse y así su padre entró con una delicadeza tortuosa; no pudo esperar más, tenía que verlo.
    La jaula que había sido dejada en el piso fue abierta y con ella el desastre inició.
    Con solo poner una de sus manos en el brillante pelaje del animal su garganta había empezado a picar en conjunto con su nariz, tenía grandes deseos de llorar y a su vez no podía respirar.
    En su ignorancia creía estar ahogándose en su propia felicidad. Y lo siguiente que supo es que cayó al piso semi inconsciente.
    La conmoción y los gritos asustados invadieron el ambiente; todo era un hermoso desastre.
    En sus últimos segundos antes de que el propio Morfeo la llevara a su reino lo único en lo que pensó es en lo egoísta que era al encantarle que incluso así era el centro de atención.

  10. Serpiente

    Se celebró la marcha como estaba previsto. Avanzamos recreando el movimiento de una serpiente hacía el Zócalo. Al llegar sonamos los caracoles y guardamos completo silencio. Logramos conseguir entre todos callar y con ello se fue formando un silencio extraño, algo a lo que no estamos acostumbrados, penetrante. algo que nunca había sentido, Fue interrumpido por distintos sollozos de dolor contenidas por nosotros mismos y por parte de nuestros ancestros por tantos años de injusticias. No pasaron ni diez minutos cuando un fuerte temblor sacudió el centro del país, y en la sacudida se abrió una grieta en la plancha del zócalo y cuando se hundió muchos caímos en su interior. El socavón siguió desgarrando la tierra a su alrededor hasta llegar a la base del asta bandera y provocó que crujiera el metal y que la bandera cayera.

    En el centro del socavón de entre los escombros los sobrevivientes emergimos y nos dirigimos a los restos de una pirámide prehispánica que se asomaba, donde esperamos a ser rescatados.

    Con el paso de los días, los arqueólogos dijeron que la estructura estaba dedicada a Coatl (Serpiente) y que en su interior se descubrió un monolito con conocimiento muy importante.
    Con lo que recordamos una profecía que anunciaba lo siguiente: al callar, la serpiente hablará. Aunque hay muchos que no lo aceptan, hemos vuelto a confirmar que la serpiente en el mundo antiguo significaba conocimiento.

    Tal parece que en esta tierra sagrada no podemos recibir ningún regalo sin una buena sacudida y sin que se derrame sangre.

  11. Las dos caras del amor

    El genio tenía en su mano la poción que volvería locos a los humanos. Después de varios intentos de trabajar en sus hallazgos, por fin anunciaba el cambio del mundo. La muchedumbre hizo fila para obtener lo que siempre quería. Amor.

    ¡O dulce amor!
    一Tome su frasco y esparza la dulzura en el mundo. Amor mío que me hará volar en el cielo. Con este regocijo de vainilla, le hará ver a la persona que ama. El color de las estrellas se dará a conocer . Dos por uno. Solo uno se hará efectivo al amor señalado. Entre más consuma, su propio amor se construirá en abrazos del cielo 一dice el genio.

    Hubo filas y filas llenos de filtros de amor. Hasta que el caos desabastece las pociones. Entonces el amor fue el culpable, su adicción a buscarlo llevó a la gente a la locura. A la muerte. A encontrarse con cualquier ser que se le cruzará enfrente. El amor es la peor de las ruinas, es lo que mantiene a la gente cuerda. A sumergirse en la miseria y llorar por los imposibles. El amor es un sueño que te impide crecer, el amor es el primer motivo del homicidio.

    Quien diría, que ahora tanto el amor y el odio cobraron vida entre las emociones de la gente, y derribaron a los perdidos hacia el desastre.

  12. El espejo.

    Su ornamentación y figura rectangular de metal dorado habían captado la atención inmediata de aquella hermosa mujer, sus fastuosas figuras de hoja asemejaban a la luz emanada de los rayos del Sol. Sabía que aquel delicado y elegante borde le daría un contraste alegre a su recámara.

    -Fue hecho en Francia ¿No le gusta? Afirmó el encargado de una tienda de Antigüedades.

    – ¿Cuánto cuesta? Preguntó ella.

    -Tan solo ciento cincuenta dólares, pero le aseguro que no se arrepentirá. Tiene un aspecto antiguo único en su género que la seducirá al instante.

    Lo llevó a casa y lo colocó enfrente de su recamara. Su esposo decía que solo era un pedazo de vidrio del que había gastado tanto dinero por tan poca cosa. Todas las noches antes de dormir reflejaban su rostro en él, era sorprendente que sus facciones vislumbraran diez o más años menos. Eso la mantenía feliz. Lo más raro era que de día comenzaba a sentirse joven y de noche una simple anciana.

    Pasaron algunos meses y comenzó a perder la memoria, no recordaba lo que había hecho un día anterior. Los huesos comenzaron a dolerle y tuvo que estar en cama. Su esposo llamó al médico y éste expresó con gran extrañeza:

    ¿Sera posible? ¡Sus síntomas son los de una persona anciana!

    El día que ella falleció, su esposo se deshizo de todas las cosas de su mujer, incluyendo aquel pedazo de vidrio rectangular de metal dorado, que era como le decía. Cuando decidió desprenderlo de la pared, le pareció ver una imagen muy familiar. Inmediatamente sintió escalofríos y horror pues lo que reflejaba el vidrio era el rostro de su mujer mirándolo fijamente.

  13. Cable a cable

    Estaba escuchando “Wire To Wire” en bucle, decidiendo si me atrevería o no a concretar la acción que me había empujado a ese lugar. ¿Has visto las fogatas cuando se apagan? No es la gran cosa, sólo madera y carbón, pero ahí estuvieron las flamas.

    La canción llegó a la parte en la que Johnny Borrell canta She says “love”, I hear sound, I see fury, y entonces me decidí. Salí del auto, toqué la puerta tres veces y en cuanto tu rostro apareció, disparé el arma. Directo al estómago, en nuestros cuerpos compartimos la misma cicatriz. Ahora sabes del vacío, estamos a mano.

    Había planeado suicidarme y caer junto a ti, pero una vez que tuve el cadáver frente a mí, pensé que nada me aseguraba quedar en posición romántica junto a tu cuerpo. También recordé los casos de suicidios que habían salido mal; yo odiaría quedar deforme o incapacitada. Ya no quise morir, hasta quise no haberte matado. Permanecí de pie durante algunos segundos, intentando darle sentido a la estupidez que acababa de cometer. No entendía cómo terminé convirtiéndome en uno de esos abismos que terminan tragándolo todo.

    Regresé al carro. El disco había terminado y sonaba una canción terrible; de esa basura comercial donde la letra no tiene sentido y la música funciona como taladro en la cabeza: una transición abrupta, como la que yo representaba en ese momento. Lo nuestro fue sólo otro episodio del mismo fenómeno, lo más hermoso del mundo que muy pronto se vuelve desagradable. De extremo a extremo, dos contrarios que en realidad son parte de lo mismo. Como las fogatas cuando se apagan.

    ¿Cuál es el suceso que lleva a algo bello y a algo terrible a la vez? El amor, siempre el amor.

  14. El director de la preparatoria me llamó a su oficina. Yo recogí algunas cosas del salón: mi mochila, los libros, la botella de coñac, la ropa interior que estaba esparcida por el piso, los condones; metí sin cuidado los cubiertos en mi mochila y la sopa que había llevado. Caminé resignada para escuchar el regaño de don Juan Manuel.
    — ¿Se asume como la responsable de todo? — me preguntó el director.
    — Por supuesto. Yo soy la jefa del equipo —Le contesté y me senté en la silla frente a su escritorio sin que él me invitara a hacerlo.
    — Entiendo que el profesor de Comunicación les dejó de tarea grabar un cortometraje como evaluación final. —pronunció mientras se frotaba los ojos —Pero eso no justifica, señorita Zeltzin, que venga usted a grabar escenas… ¡indecentes! en las instalaciones del colegio. Ustedes saben que está prohibido consumir bebidas alcohólicas. ¿Qué pretendía desnudando a sus compañeros y grabándolos mientras comían? ¡No sabe que eso es un delito! Y condones cubriendo los focos del salón y girando en las aspas del ventilador ¿para qué? ¿Esas fueron las instrucciones de la tarea?
    — Sabía que reaccionaría como un fascista. —Le respondí y apoyé mi mentón en la mano izquierda para enfrentar a la tiranía. —Mi cine es provocador, transgresor, la desnudez de la carne es arte y la sexualidad revolotea alrededor de nosotros. Apuesto a que censurará la proyección de mí cinta.

    El director no dijo nada, imprimió rápidamente un archivo y firmó, casi sin ver, la hoja que recogió de la impresora.

    — Mañana quiero hablar con sus padres.
    — Seguro que Buñuel así las pasó —Le dije al director y salí orgullosa. Mi película comenzaba a incomodar a los retrógrados.

    1. Es hermosa la dignidad con la que enfrenta al director y defiende su arte. Me divirtió mucho el tono desvergonzado.

  15. Sangre.

    Escribió: Uno escribe con su propia sangre. Pasó la hoja. No encontró un título. «Fue una noche cuando la Tierra temió la tormenta. Un trueno crujió en las entrañas de las nubes. “Rápido, Ismael”. Ambos arrastraban una plataforma con un cuerpo inerte. “Ahí”. Ismael lavó una larga vara de metal en el bulto, un rayo al instante llegó. Retrocedieron, relinchos aparecieron en el aire. “¡Escucha!”. La manta del cuerpo se movía, resbaló. Como una nube celestial se levantó el unicornio. Su pelaje cándido relucía entre los nubarrones. El cuerno en la punta tenía una estrella». Escribía con una pluma que se sumergía en tinta. En el suelo estaban cientos de páginas emborronadas. En el escritorio, un tintero casi vacío. «Ismael tendió una manzana a la hermosísima creatura. La crin se balanceaba parsimoniosamente en el aire. Entonces notaron la vara en el costado del cuerpo. “Sácasela”. Ismael se…». No tenía más tinta. Buscó en un cajón, en otro, en el armario, pero no encontró. “Siempre es lo mismo”, golpeó el escritorio, rechinó los dientes. Encontró su navaja, con cuidado hizo un corte en la palma de su mano izquierda. En el tintero cayeron pocas gotas de sangre. «Ismael se acercó cuidadosamente. Puso las manos en el metal, jaló con fuerza. Ninguna gota de sangre salió, un oscuro agujero…». “¡Maldita sea!”. Pasó la navaja varias veces en su brazo, hizo cortes desde los dedos hasta el codo. Un hilito de sangre llenaba el tintero. «Desde el oscuro agujero se consumió la pureza del caballo. Sombrío, relinchó, truenos indigestaron el cielo. Una costura se desbarató, la piel del lomo se despegaba. Un ojo cayó a la tierra. Una pata quedó en los huesos. El cuerno, marfil de elefante, se hundió en la cabeza mal confeccionada. Y sangre, en sangre se derritió todo…».

  16. Por culpa de un zapato

    Cuando cursaba primer año de bachillerato,integraba el coro del colegio.
    El catorce de Julio,se celebraba los cincuenta años de dicha institución,que casualmente coincidía con la fecha de la independencia francesa.

    Con tal motivo se daría una fiesta, ala cual concurrían ilustres invitados franceses,entre ellos un embajador,y un renombrado escritor.

    Como yo era la única de la clase que dominaba el idioma extranjero,fui elegida para pronunciar un discurso de bienvenida.
    Luego debía de ocupar mi lugar en el coro.

    Con mucha anticipación comencé a prepararme para el evento.
    Debía marcar presencia, el uniforme nuevo,el salón de belleza…
    Me compré unos zapatos Luis xv que eran furor en esa época.

    Subí al escenario junto a los demás integrantes del coro,luego me adelanté unos pasos al frente, inmediatamente pronuncié el discurso que había ensayando ciertos de veces frente al espejo.
    Las personas aplaudieron ,los invitados franceses,me hicieron reverencias, poniéndose de pie.

    Luego muy emocionada me dispuse a ocupar mi lugar en el coro,que estaba ubicado apenas un metro detrás de mi.
    El problema fue el taco de mi zapato izquierdo, quedó enganchado en la tarima,yo forcejé y forcejé.
    Sentí arder mi cara…
    __Ayúdame…__
    Y seguí forcejeando, hasta que el taco , quedó para siempre clavado…
    Yo . ocupé mi lugar,, todas las miradas puestas en mi..
    No volví a usar tacones por mucho tiempo.

  17. Crónica de Indias

    Desocupado lector, salve. Mi espíritu esparce enigma:
    Hace más de dos siglos que cabalga
    muy cerca de los huesos del Conquistador
    Vale

    Sucumbí ante la intriga de resolver el acertijo con el que Galeno Galateo inauguró sus Enigmatibus naturae que paralelamente conforman su infinito Thesaurus Novohispanus Palafoxianus. Loable latinista y obispo novohispano. De este hombre, dicen los cronistas, se sabe que cortó cuantos penes indios la Dadora le dio en libre obrar. Pero, lo sé porque Carolus Fontes me lo dijo en Donceles 815, no figura escrito alguno sobre su insaciable fetiche por la obstetricia; el enigma además fue plagiado a un amanuense, la respuesta era la cabeza Humbertius Chimalius.

    Fontes no recuerda otro obispo que disfrutase de extraer los úteros de indias y negras. Causó tal indignación que el Virrey lo condenó a morir en la cuna de Judas ¡Oh, la inefable zona genital! Documenté su detraimiento con mi máquina en el tiempo y tenme, caro lector, por hombre de verdad cuando digo que cada vez que caía en la cuna del Que Traicionó, era obligado a nombrar cada nombre de indio e india cercenada. Pero Galeno Galateo, falaz villano, alternaba estos gritos con los más bellos versos. Así, su elegía fue:
    Ángeles María Tonantzin, ¡pecador soy!
    Blasfemando voy los nombres sacrosantos
    Citlalli Candelaria, ¡pecador soy!
    Dame los cielos como cantos
    Eva Evarista, ¡pecador soy!
    Férreas son las formas de mis férreos mantos

    Registré, caro lector, que las lamentaciones de este Galeno Galateo no cupieron en los trescientos años que duró la Nueva España. Abordé, aburrido, mi máquina del tiempo. Regresé a mi siglo. Las viajeras más sabias me informaron que el llanto de este hombre únicamente acabó hasta el anno Domini 2222. Era donde finalmente toda piedra de la urbe novohispana pereció durante el Gran Incendio.

  18. Hace mucho que estudio a los gusanos. Me interesan los que devoran cadáveres y, de ellos, los que tienen una pátina divina. Se distinguen del resto porque son fuertes para romper los tejidos y comer la carne, pero también los recuerdos. Liberan al cuerpo del peso y permiten al alma llegar rápido a su destino final.
    Tal como documento en mi “Tratado de los gusanos con pátina divina”, nunca había visto tal cosa, pero la ciencia señala que eso no impide rechazar los datos que he recabado a lo largo de los años y en infinidad de tumbas.
    Ese bello don de “limpiar” la carne que el humano ensució en vida, casi como una purificación, es a la vez la maldición de los gusanos. Muchos mueren al indigestarse de malos recuerdos, de escenas violentas, de llantos contenidos.
    En mi tesis sobre “La especialización de los gusanos con pátina divina para devorar cadáveres por los siglos de los siglos”, narro cómo han evolucionado en un intento de supervivencia: se comen sólo a los cadáveres con recuerdos más livianos en un mecanismo de identificación que aún no descifro o devoran sólo ciertas partes del cuerpo.
    Es un caos. Muchas almas se están quedando en este plano de la existencia y sólo conservan parte de su memoria. Hace tiempo enterraron a una joven, quedó a medio comer por los gusanos con pátina divina, como me pasó a mí. No recordamos nuestros nombres o cuál era nuestra casa. La encontré viendo con nostalgia a otras almas, cuyos cuerpos fueron masticados por otras especies necrófagas, irse del cementerio hacia su antiguo hogar.
    Ahora ella trabaja en una nueva investigación: “Gusanos devoradores de recuerdos de las almas de los cuerpos a medio comer”. Jura que los ha visto. Ojalá tenga razón para poder descansar en paz.

  19. Paradoja

    Claridad aquella mañana se había escondido entre el pasto crecido, sintiendo que los pies recién descalzados eran libres de los calcetines que no la dejaban tocar el pasto húmedo y picante.
    El sol brilla sobre su cabeza, ha de ser medio día, y todo lo que la rodea son verdes y cálidos colores de primavera. Escucha su nombre a lo lejos, sabe que la buscan, pero también sabe que está segura y puede escabullirse un poco más de tiempo antes de tener que volver a vestirse.
    Le gustaba desnudarse y tumbarse entre aquella fibra verde y algo filosa que crecía salvaje sobre la tierra. Se quedaba así por horas, hasta que comenzaban a llamarla.
    ¡Claridad! Escucha que la nombran con más fuerza, «deben estar por encontrarla». Sonríe. Una picardía le pinta la mueca que siempre lleva como bandera.
    ¡Claridad! ¡Despierta! Escucha mientras una mano se le acerca para ofrecerle un vaso con pastillas que toma con calma y con flaqueza.
    Claridad le regresa el recipiente vacío a la enfermera y vuelve a sentir la hierba fresca que toca sus pies descalzos de la infancia.

  20. El Sueño del camino…

    Soñe que iba caminando por un bosque y a lo largo del camino pasaron varias situaciones.

    Empecé caminando por un bosque, era de día y mientras iba avanzando escuchaba como que alguien me seguía, me di la vuelta y no había nadie, seguí caminando pero eso que escuchaba se sentía más cerca. comencé a sentir nervios pero seguí caminando. El paisaje a mi alrededor era muy bonito, lleno de árboles y, dentro del silencio de la soledad en que estaba, se escuchaban aves e insectos diversos y el ruido de lo que estaba siguiéndome, el cual se escuchaba Ya mas fuerte. Aceleré el paso pero todo era inútil, eso que me seguía ya estaba tan cerca que sentí que me tocaría en cualquier momento. De pronto la lluvia me empezó a mojar. Era la lluvia que avanzaba lentamente tras de mí. Aún no oscurecía, eran como las 6 P.M.

    Más adelante cruce un barranco lleno de higuerillas y con hojarasca en el suelo, al cruzarlo mire hacia las plantas y estaban llenas de pieles de serpientes, todas colgando de las ramas, eran de víboras de cascabel, me estremecí al verlas y sali lo antes posible de ese barranco.

    Al seguir mi camino cruce por un lugar con muchas flores, eran diversas flores de aromas exquisitos. Me detuve a olerlas de cerca. El aroma que salía de ellas era cautivante y hasta en cierto modo sentí que me estaban adormeciendo, haciéndome caer en un descanso de placeres indescriptibles. Pude salir de ese pequeño trance y continué mi camino hacia adelante, sin saber a ciencia cierta a donde iba yo, pero así he sido siempre, no me se quedar quieto y sigo caminando.

    Luego empezó a oscurecer y salieron muchas luciérnagas verdes y otras rojas y amarillas, muy hermosas se veían, había ruido no se si de ellas o de otros insectos y alcanzaban a percibirse varios pequeños murciélagos que revoloteaban en un frenesí alimenticio, devorando palomillas o tal vez a las luciérnagas

    Seguí caminando por el bosque ya oscuro y comenzaron a escucharse pequeñas campanas o metales que chocaban entre sí, como los colgantes de la casa de mis padres. El viento era fuerte y movía las hojas y ramas de los árboles y las campanillas sonaban formando melodías y armonías vertiginosas y bellas. es difícil de describir lo maravilloso que sonaba esa música, como intrincadas fugas de Bach pero con suaves intervalos de calma, de relajación.

    Más tarde escuché un fuerte aleteo y ruido extraños que se aproximaban a mí mientras seguía caminando. Pasaron sobre mi tres enormes lechuzas, eran como de mi tamaño y pasaron lentamente a unos 15 metros sobre mi, pasaron dos minutos y una regreso y se convirtió en bruja flotando sobre mi, me veía con su mirada maligna, volando en círculos sobre mi. Tomé un palo del suelo y se lo aventé, se enojó y trato de tocarme pero le pegue con otro palo y se fue convirtiéndose en lechuza de nuevo.

    Ya más tarde estaba muy oscuro el bosque. Seguí caminando pero solo veía un pequeño sendero iluminado por las estrellas, a mi alrededor todo estaba muy oscuro. Entonces escuché un gruñido amenazante, pero no muy fuerte, como de un lobo o perro grande. Seguí escuchando el gruñido con mucho miedo, sin ver nada más que un poco del camino. Continue caminando, preferí seguir a quedarme cerca del gruñido.

    Más adelante se despejó un poco el camino, había más espacio y podía ver más las estrellas y la luna. Unas horas después pasaron muy cerca de mí, trotando, una manada de lobos. Ni siquiera voltearon a verme, como que traían prisa de llegar a algún lado antes del amanecer. Me rebasaron con su paso acelerado. Luego cruzaron sobre mi millones de murciélagos que iban probablemente hacia algún refugio, tal vez una cueva o algún tronco de árbol caído, no se.

    Vi una luz en el cielo oscuro, era como un dron o un ovni. Un anillo de luz que giraba como rueda. Subía, bajaba, se alejaba y se acercaba y asi duró un buen rato hasta que llegó junto a mi, se posó a un lado mío, era pequeño aunque de lejos parecía grande, sus luces variaban a cada instante la intensidad del brillo, era un objeto hermoso y extraño y sentía un gran deseo y curiosidad irresistible de tocarlo, pero a la vez tenía miedo de que algo me pasara. Por fin pudo más mi curiosidad, me senté junto a las luces y las toqué y entonces se convirtió en un ave mediana, muy bonita, con plumas multicolor y unos bellos ojos, canto un bello sonido, se apoyó en mi hombro y se fue volando. Yo sentí una extraña melancolía.

    Me levanté y seguí caminando, ya casi iba a amanecer. De pronto vi una persona que venía hacia mi, justo enfrente de mi, no se detenía ni cambiaba de camino. Me decidí a no mostrarle miedo y seguir por mi camino, esperando que se hiciera a un lado. No lo hizo. Finalmente quedó frente a mí y me sorprendí, me sobresalté. Sentí como un rayo al verlo. Era idéntico a mi. Era Yo. Me dijo que siguiera adelante y sin temor, que nada podría detenerme, que venciera mis miedos y siguiera adelante sin importar nada de lo que pasará a mi alrededor. Que tuviera siempre presente Quien era Yo. Que me perdonará a mí mismo todos los errores que alguna vez cometí, porque no son errores, sino aprendizajes. Que recordara las cosas buenas que he vivido, todo lo que he logrado, lo que he sido y a dónde quiero llegar y que no cese en seguir el camino que he trazado en mi mente. Que los espíritus de mis seres queridos que se fueron de esta vida me estaban guiando, estaban pendientes de mi y felices de verme. No pude evitar llorar, mi otro Yo me abrazó, luego puso sus manos en mi cabeza y cruzó sobre mi cuerpo. Mire hacia atrás de mi para ver si lo veía pero ya no estaba, camino dentro de mi y yo desperté.

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